La última esperanza de Acorayda

25/07/2019

Sufre una enfermedad degenerativa, pero un tratamiento con células madre puede devolver calidad de vida a esta joven de Doctoral. Una gala benéfica este sábado busca recaudar fondos

Acorayda trabajaba de camarera y empezaron a doblársele las piernas. Literalmente. Sin venir a cuento. Luego fue cayéndose más a menudo. Cinco años después de aquellos primeros síntomas, esta joven de 32 años y madre de tres hijos ya se desplaza en silla de ruedas. Hace tres años empezó a perder vista. Ya no ve casi por uno de los ojos. Y desde hace un año le cuesta articular las palabras. Habla como a cámara lenta. Lo peor es que no sabe qué será lo siguiente. Le han diagnosticado una ataxia cerebelosa progresiva. Pero ni Acorayda Alemán ni su infatigable marido, Borja González, que residen en Doctoral, están dispuestos a arrojar la toalla. Se les ha abierto una puerta a la esperanza y la quieren agarrar con fuerza. Solo tienen un obstáculo: les sale muy cara. Cada inyección del tratamiento que podría ayudarla cuesta 5.000 euros. Y les han dicho que le harán falta al menos tres.

Llegar hasta aquí no ha sido fácil. Borja recuerda que aunque la Sanidad pública, tras darles el diagnóstico, les advirtió de que el mal era degenerativo y crónico, y que no tendría solución, ellos trataron de informarse, ahorraron y se fueron a la Clínica Universidad de Navarra. Allí les dieron una posibilidad de mejoría. Si esta ataxia no es de origen hereditario, entonces podría tratarse con células madre.

Para eso primero había que analizarle 119 de sus genes, un estudio que les valía más de 1.200 euros más viajar a Navarra, hospedaje, ingreso y laboratorio. Y dinero no había. Borja era cocinero de Palmitos Park, pero el año pasado firmó la baja voluntaria para dedicarse a su mujer y a sus tres hijos, de 15 y 11 años y 8 meses. Este mes se le acaba el paro y espera por la ayuda de dependencia. Y Acorayda solo percibe como pensionista 600 euros. Fue entonces cuando Borja, familia, amigos y vecinos se movilizaron para recaudarles el dinero. Lo lograron. Ya está hecho el análisis. Ahora hay que esperar por los resultados, de 75 a 90 días.

Si sale que su ataxia no es hereditaria, entonces cabe la posibilidad de que se mejore con células madre. Necesitan al menos 15.000 euros, por lo que no tienen tiempo que perder. Borja se ha dedicado a acumular tapones por su cuenta. Ya ha entregado 9.000 kilos. Ha habido etapas en que las calles peatonales cerca de su casa las ha tenido repletas de garrafas. Va a buscarlos a donde haga falta. Cruza la isla. Pero también les están ayudando con galas benéficas. Este sábado les han organizado otra, en el parque de la asociación de vecinos El Taro, en Doctoral, a las 20.30. Se recaudarán más tapones y se harán rifas. Todo ayuda. Acorayda quiere vivir algo mejor.