La Cofradía de Arguineguín estudia parar a empleados por falta de pesca

24/06/2019

La presencia cada vez más frecuente de grandes embarcaciones que utilizan el cerco ha hecho disminuir notablemente la cantidad de túnidos en aguas cercanas a las islas, provocando que muchos pescadores emigraran más al norte para poder resolver sus necesidades de capturas.

El patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Arguineguín, Ricardo Ortega, aseguró que la caída que se registra en el volumen de capturas de túnidos está haciendo flaquear las cuentas de la entidad que preside, y que de no mejorar en los próximos meses, entonces se plantearán realizar recortes, entre los cuales entra la posibilidad de enviar al paro a algunos trabajadores del sector. «No podemos continuar así, porque de 200 toneladas de pescado, que era lo habitual para estas fechas otros años, apenas han ingresado unos 7 u 8 toneladas», indicó.

Ortega, alarmado por esta situación, describe un panorama sombrío para los trabajadores de la mar, si continúan operando sin control los barcos que utilizan como arte de pesca el cerco, que son aquellos que, como su nombre indica, cercan al pez, ubicando el cardumen o banco de peces, determinando rumbo y velocidad, y procediendo luego a cercarlo, soltando la red, haciendo un círculo alrededor del cardumen para luego cercarlo y seguidamente cerrar el fondo de la red capturando la pesca.

Explica que por esta razón muchos de los barcos de la Cofradía de Arguineguín han tendio que emigrar a otras islas, sobre todo más al norte, hasta cerca de Madeira, para poder realizar capturas. «Aquí de momento no hay nada de nada, en cuanto a túnidos o listado bonito», señaló el patrón mayor.

«Nuestro gran problema son los barcos cerqueros, son barcos de grandes dimensiones situado al norte de Mauritania, que no dejan que el cardumen suba hasta estas latitudes, ya que los capturan prácticamente en su totalidad en sus posiciones», afirma Ortega, quien denuncia el expolio que están realizando dichas embarcaciones «porque trabajan sin medir pesos ni tallas, se llevan todo lo que encuentran», apunta.

A estos últimos se les suman los que se dedican a la pesca mediante el método de «las manchas». «Con este método comienzan a reunir grandes cantidades de peces mediante la suelta continua de carnada, hasta que consideran que es el momento de capturarlos», comenta.

Con competidores tan potentes los barcos artesanales de bajura de los pescadores locales se quedan prácticamente «mirando al cielo», comenta el patrón mayor, quien añade que están salvando la temporada con algo de pescado blanco, caballas, sardinas, jureles y poco más.

Ricardo Ortega tiene aún esperanzas de que a partir del mes de julio comience a entrar en las aguas cercanas a Gran Canaria algo más de pescado azul, listado sobre todo, porque de continuar en estas condiciones «vamos a tener que estudiar despedir a varios trabajadores, lo cual no hemos hecho desde hace muchos años».

Tampoco el atún rojo dio los frutos que se aguardaba, ya que la mayoría de este pez, que tiene una gran aceptación y precio, se capturó en la zona de El Hierro, La Gomera y Tenerife, y muy poco por estas latitudes. De las 20 toneladas previstas solo llegaron a unas 12 toneladas, lo cual habla por sí solo de los bajos niveles de satisfacción de los pescadores en estos momentos.

El patrón mayor de Arguineguín considera que la solución al problema está en manos de los organismos reguladores de la pesca, que son quienes tienen que poner límites a los grandes barcos que utilizan el cerco para realizar sus capturas. «Es el Gobierno español el que tienen que hacerle frente, ponerle medidas y obligarlos a utilizar mallas con medidas más grandes para que acaben con la pesca de la que vive la cofradía», afirma.