Escaparate para cinco siglos de historia

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08/02/2019

El Faro de Maspalomas abrió anoche sus puertas al público, tras diez años cerrados, durante una ceremonia de inauguración presidida por el presidente del Cabildo, Antonio Morales. La obra de remozamiento del edificio, en la que se invirtieron 1,4 millones, da luz a un centro etnográfico que permitirá conocer la historia de la isla

El Faro de Maspalomas, la obra insigne del ingeniero Juan León y Castillo y con casi 130 años de vida, es desde ayer el nuevo Centro Etnográfico del Sur, un vigía privilegiado y escaparate para cinco siglos de historia. El edificio, el más emblemático de Gran Canaria, abrió sus puertas anoche totalmente rehabilitado tras una década cerrado al público y una inversión de 1,4 millones de euros, con el objetivo de que residentes y visitantes conozcan las tradiciones y los oficios artesanos de la isla

El Cabildo de Gran Canaria ha sido quien llevó a cabo la recuperación del inmueble, que cedido por la Autoridad Portuaria a la institución insular, es uno de los faros más antiguos de Canarias. El mismo fue declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de monumento histórico en 2005.

«La rehabilitación se concluyó después de una larga singladura, que llevó a pensar a la consejera de Artesanía Minerva Alonso, que la obra estaba gafada», señaló en el acto inaugural el presidente del Cabildo, Antonio Morales, quien luego de elogiar el simbolismo arquitectónico del edificio, recordó que ha sido protagonista de acontecimientos de trascendencia mundial.

Morales destacó algunos aspectos de la construcción de estas instalaciones, como que se retrasó su edificación hasta 1884 cuando se encarga la redacción del proyecto. «Las obras duraron cinco años y el faro iluminó al Atlántico la noche del 1 de febrero de 1890; está a punto de cumplir 130 años, y es el abuelo más antiguo de nuestras costas», afirmó.

Poco antes el presidente de la Autoridad Portuaria, Juan José Cardona, realizó un recorrido por la historia del monumento, señalando que la obra fue encargada por el Gobierno de España en 1860, que el Puerto de La Luz y de Las Palmas le debe mucho en el control del tráfico marítimo desde el Sur y que sus casi 60 metros de altura hacen visible su luz a unas 20 millas náuticas.

En cuanto a la casa, puntualizó que en realidad fueron cuatro viviendas, tres para los torreros y una para el ingeniero, que forman un rectángulo de unos 20 metros por 19 metros, que costó algo más de 300.000 pesetas entre 1886 y 1889.

El Faro de Maspalomas no ha dejado de dar luz desde su puesta en marcha y de dar seguridad al tráfico marítimo. «Si pudiera hablar expresaría voces de alegría, porque por fin está remozado», indicó.

El inmueble alberga una oficina de turismo y una tienda de artesanía en la planta baja y en la primera planta un centro etnográfico que abarca del siglo XV al XX, desde la época aborigen y los escritos realizados por los viajeros que pasaron por Canarias y describieron los oficios artesanales de la Isla hasta una sociedad más moderna con el turismo como eje vertebrador.