Ciertas formaciones puede que desaparezcan en tres años

El imparable ocaso de las Dunas

08/02/2018

A este paso llevan camino de desaparecer mucho antes de lo que afirmaron los estudios científicos. Las Dunas de Maspalomas continúan perdiendo arena, con lo cual se confirma que su ocaso, si no hay aportes de sedimentos por vía mecánica, es imparable. «Estimo que a las grandes dunas le quedan tres años», explicaba el empresario Sebastián Morales.

Nadie quiere ser alarmista ni echar tierra sobre su propio tejado, pero la realidad es tozuda e irrefutable. El empresario Sebastián Morales, ha explotado. No entra en su cabeza que a estas alturas ninguna administración se preocupe por proteger, regenerar y recuperar las Dunas de Maspalomas. «Llamo para denunciar que esto se nos va, y me contestan que hay que dejar actuar a la naturaleza; es inconcebible que otros hacen de todo por tenerlas y nosotros que las tenemos no hacemos nada por cuidarlas», afirma indignado.

Morales, con un amplio conocimiento sobre este espacio por ser oriundo de la zona y haber pasado toda su vida en este lugar, estima que tras los últimos episodios de vientos las dunas han perdido entre un metro y metro y medio de altura. «La arena se ha ido al mar, la ha engullido la marea, y como no hay reposición de sedimentos, vemos que la playa crece pero sacrificando a las dunas, haciendo que las calvas interiores sean cada vez más grandes y provocando un proceso de deflación irreversible, tanto es así que en varios sectores ya salió a la superficie el sedimento rocoso, el antiguo callao que se formaba por la desembocadura del barranco», indica.

La versión de este empresario coincide plenamente con los estudios que durante más de una década se han venido desarrollando por expertos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y la Universidad de Cantabria, y que pese a sus severos diagnósticos ni una sola administración se ha preocupado por ejecutar las medidas que en ellos se recomendaban. Uno de los trabajos más completos fue realizado por Luis Hernández Calvento, del Grupo de Geografía Física y Medio Ambiente del Departamento de Geografía de la ULPGC.

Extraer arena de la bajeta y reponerla en la trasera de las dunas para que el viento la transporte hasta el corazón del espacio dunar. Esa era una de las propuestas. El empresario Morales añade, que se debería abrir una zanja para atrapar la arena e impedir que se vaya al mar o construir una gran escollera junto al Faro que frene su salida.