Pros y contras del uso de hidroaviones

16/08/2019

El incendio reabre el debate, con cerca de 200.000 firmas en Change.org a favor de la petición y una pregunta registrada en el Senado que demanda conocer por qué no existe ya un destacamento aéreo. El presidente se suma a la petición

El incendio declarado el pasado sábado en la cumbre Gran Canaria, que ha afectado a 1.200 hectáreas y obligó a evacuar de sus casas a unas 1.000 personas, ha reabierto un debate sobre los medios aéreos disponibles en la isla para hacer frente a estos sucesos. Una iniciativa en Change.org recoge ya cerca de 200.000 firmas para que se cree una base de hidroaviones en el Archipiélago, después de que se retrasara la llegada de un Canader CL-215, de la Unidad Militar de Emergencias, solicitado al Ministerio de Transición Ecológica del Gobierno de España. Incluso un senador, Carles Mulet (del grupo parlamento Izquierda Confederada), registró una pregunta el pasado 12 de agosto para saber por qué no hay un destacamento permanente en las Islas, y los populares Asier Antona y Sergio Ramos instaban a la Cámara Alta a debatir sobre la cuestión el día en que se dio por controlado el fuego. Sin embargo, los expertos en la materia consideran que los helicópteros son más efectivos pero, lo realmente idóneo es invertir en prevención, particularmente en el sector primario.

Ferrán Dalmacio ingeniero forestal y director de la consultura de ingeniería ambiental Medio 21 GSA, opina que para una orografía como la de Gran Canaria es mejor el uso de helicópteros para ayudar a extinguir incendios, porque ese tipo de aeronaves puede acceder a zonas a las que un hidroavión no puede llegar, como los barrancos.

Pero también hay una razón económica. El helicóptero Kamov, que ha operado estos días en la Isla, tiene una capacidad de carga de 4.500 litros y cada descarga cuesta 0,11 euros el litro; un hidroavión Canader CL-215 puede transportar 5.500 litros, pero el coste por litro descargado es de 0,36 euros.

«La diferencia que puede haber respecto a la cantidad de agua se compensa con el hecho de que incluso los helicópteros tienen más cadencia de descarga. Si el helicóptero tiene una lámina de agua cerca, como una balsa, puede cargar en casi cualquier sitio, incluso una piscina en un jardín. El hidroavión debe bajar a la costa para buscar una lámina de agua lo suficientemente grande como para poder hacer esa misma maniobra», explica Dalmau.

Además, el director de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria, Manuel Amador, sostiene que los dos helicópteros alquilados por la Corporación Insular han realizado más de 100 descargas diarias en la cumbre, si bien su capacidad de carga es muy inferior, de 500 litros. Pero los dos hidroaviones que llegaron desde la península ejecutan entre 20 o 30 descargas al día.

También influye el hecho de que los hidroaviones que operan en Gran Canaria arrojan agua salada sobre sus objetivos, lo que «hace daño a las zonas quemadas», según Amador, pero no «es un daño irreversible; si se riega con bastante agua dulce se elimina la salinidad». En este sentido, Dalmau considera que el impacto en la tierra «es mínimo» porque «en el ámbito total de la superficie de un incendio no tiene una repercusión importante» y, además, recuerda que el agua del mar también contiene sales minerales, «que pueden ser incluso beneficiosas para las plantas».

Sin embargo, el agua que descarga el hidroaviónn también contiene productos químicos, como un aditivo retardante o un espumójeno.

Según Dalmau, el impacto que tiene sobre el terreno «es un mal menor» en comparación «a lo que supone que se queme» y, además, todo producto que se utiliza en este sentido «está certificado por la UE y pasan unos controles brutales». En 2012, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas publicó un estudio sobre las consecuencias de estos compuestos en Galicia tras analizar durante cinco años sus efectos y demostró que, entre otros daños, impiden que germinen semillas en tierra o provocan la mortandad de pinos.

Reconfigurar el paisaje.

Por todo ello, ambos expertos consideran innecesaria la instalación de una base de hidroaviones en Canarias, a pesar de que el propio presidente del Gobierno, Ángel Víctor Torres, afirmó que esa petición es una demanda histórica del PSOE. «Aunque hubiera una base de hidroaviones en cada Isla, si no gestionamos el paisaje, seguirían produciéndose los mismos incendios», afirma Dalmau; «todo el dinero que se invirtiera en esa base se debería destinar a moldear el paisaje o sustituir vegetación muy tendente a quemarse por otra que fuera más adaptable a las condiciones del fuego», dice Amador.

En 2007, el incendio en Gran Canaria que quemó 3.000 hectáreas, se detuvo en dos zonas gracias al pastoreo. «Lo importante es el tratamiento del campo durante el invierno. Hay que quitar combustible: todas las zarzas o las fincas abandonadas. Una de las causas de las complicaciones de los incendios es el abandono de los terrenos. Cuando las zonas están cultivadas, no hay riesgo deincendio. El esfuerzo se debe centrar en recuperar el medio agrícola», añade Amador.

Uno de los dos hidroaviones procedentes de la península.

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