Festividad de Santiago

De Gáldar a Tunte, por el patrón

26/07/2017

De Tunte a Gáldar, de norte a sur, este martes se celebró por todo lo alto la festividad de Santiago Apóstol, patrón de España. La fiesta, que ya no es tal en Gran Canaria sino en los municipios de San Bartolomé de Tirajana y de Gáldar, sirvió para un año más poner a prueba la liturgia que envuelve este solemne día, donde lo religioso pugna con lo lúdico.

Como dijo este martes el obispo de la Diócesis de Canarias, Francisco Cases, «los grandes de este mundo están aquí». Se refería así a las autoridades civiles y militares que asistieron a la celebración de la eucaristía en el templo matriz de Gáldar, abarrotado de fieles, con motivo de la festividad de Santiago Apóstol. Las calles del entorno de la iglesia y la plaza acogieron previamente la procesión cívica, para después de la misa, celebrarse la procesión religiosa con parecido recorrido.

Entre los asistentes, el alcalde Gáldar, Teodoro Sosa, y toda la corporación municipal, además de los pregoneros de las fiestas, los distinguidos por la ciudad este año, y los alcaldes y concejales de los municipios de la comarca Norte. Además, asistió la delegada del Gobierno en Canarias, Mercedes Roldós; los consejeros insulares Carlos Ruiz e Inés Jiménez; el diputado regional Román Rodríguez; o el parlamentario nacional Pedro Quevedo; entre otros.

En su homilía, el obispo de la Diócesis de Canarias, Francisco Cases, recordó de la figura de Santiago que fue el primero en morir por Jesús, «un hijo de mamá» que cuando su maestro le pidió compañía, a punto de morir, «se quedó dormido». Pero a pesar de todo, se notó la huella que dejó el paso de Jesús en él, como en otros santos, como en muchos laicos comprometidos. Lo que Cases criticó es «que las fiestas se vayan en lo lúdico», solo en la diversión; «no estoy en contra de las tradiciones, pero no podemos quedarnos en eso. ¿Para qué entonces venir aquí?»

Además, el obispo reclamó la necesidad de hablar en público de Jesús y de la fe cristiana, no solo en la iglesia o en la catequesis. Pero «2.000 años después estamos igual», como les pasó a los apóstoles, «tenemos las mismas debilidades», o peor, ya los padres y madres no educan a los hijos en la fe, «faltan jóvenes y niños en nuestras comunidades cristianas».