Una ciudad encerrada en un ‘souvenir’

27/07/2018

Cayetano Sánchez y Gonzalo Hernández atesoran una colección de postales, sobre todo los años 60 y 70, permiten revivir la ciudad cuando las sombrillas eran de colores y los niños se veían como pequeños marineros

Hoy en día las ciudades han ido perdiendo paulatinamente su encanto propio y particular. Esto podemos achacarlo a la globalización: cuando nos fijamos en el mobiliario de las playas, en los cafés y las calles, todo tiende a la homogeneidad. Sin embargo, aquellos que vivieron el desarrollo, pudieron apreciar los significativos cambios, disfrutando de los últimos atisbos de nuestra ciudad como fue. Es por ello que Cayetano Sánchez y Gonzalo Hernández, tras largos años de viajes y demás aventuras, han logrado recopilar hasta más de 500 postales, de las décadas de los 60 y los 70, para mostrar el gran cambio de la ciudad.

Aun no siendo coleccionistas, hecho que han de explicar con frecuencia, se consideran dos hombres «muy noveleros» que debido a sus profesiones y su formación han sabido apreciar esta forma tan peculiar de aprender a mirar al pasado. Así, ambos descubrieron un día como cualquier otro que los dos estaban recopilando postales y que además, casualmente, eran de la misma época.

Se centran en estas épocas, porque coinciden con el boom turístico, con el cambio estético de las calles y con la época en que ellos crecieron.

Sin embargo, para poder dar una visión más certera de la realidad, hay que tocar la mayor parte de ámbitos posibles, por lo que acaban conviniendo en pequeñas colecciones dentro de esta visión global mayor. Y es que con las postales se pueden realizar numerosas lecturas de la realidad, pues se pueden estudiar desde un sentido más urbanístico hasta disfrutar del desarrollo del tipismo del souvenir, pasando, cómo no, por el porno, lo extravagante, etc. Todo cabe dentro de este mundo colorido y retro, ya que como bien aclaró Cayetano Sánchez, «las postales lo que muestran es la mirada del otro, del fotógrafo que viene y captura lo que realmente le interesa de la ciudad. Es la imagen que se ve hoy en día de Gran Canaria en el extranjero, por lo que estas postales eran la imagen, la realidad que se contaba entonces».

Y justamente es la imagen vendida en el extranjero, ya que según cuentan, han adquirido las postales en los lugares más variopintos, desde mercados de Berlín, Londres, Ámsterdam, Madrid y Barcelona, hasta tiendas de souvenirs, coleccionistas y diversas páginas de internet.

Quinientas postales después, el principal propósito de Cayetano Sánchez y Gonzalo Hernández es exponerlas, sacarlas a la calle y que la gente las vea.

«Partiendo de la base de que el valor real de estas postales es meramente documental, siguen siendo nuestras calles, nuestra gente. Hay muchas personas que reconocen ciertas caras y eso le da una especial emoción, lo que hace que la ciudad no sea el único protagonista del desarrollo» comenta Gonzalo Hernández.

Hasta ahora, han realizado previamente dos exposiciones, pero siguen procurando pactar nuevas y compartir su pequeño tesoro canario. Tesoro porque no solo exponen los cientos de postales, sino que procuran arroparlas intelectualmente con escritos y demás soportes, como otros souvenirs, aportándoles una explicación, un contexto y una razón de ser. Entre estos escritos encontramos algún famoso arquitecto de las islas, antropólogos, aclaraciones acerca de la flora y la fauna fotografiada, etc.

Siguen intentando aumentar su colección hoy en día y la Cátedra Unesco Canarias actúa como principal difusora y financiadora de su cometido. Esta institución ha sido la que más interés ha mostrado ante las postales, ya que recurren a ellas para poder tasar el valor del patrimonio canario de entonces.

No obstante, Cayetano Sánchez y Gonzalo Hernández seguirán luchando por traer al público imagenes que muestran una urbe que ya no existe, una urbe perdida en la memoria. Ya nos mostraron la zona de las Canteras, haciendo en esta su mayor inciso, el sur desde sus mismísimos comienzos, el antiguo Estadio Insular, la Casa del Marino, etc. Ahora sueñan con compartir con todos la mágica zona del Doramas, un lugar con el que rompen con las décadas para mostrar el Pueblo Canario en su máximo esplendor.

«Creemos que las postales pueden tener gran valor para las nuevas generaciones, ya que es una documentación de la ciudad que no existe de otra forma. Creemos que lo que aportamos, modestamente, es uno de los únicos atisbos del turismo en color»