La organización buscará espacios alternativos al parque el próximo año

Un carnaval bajo techo

09/02/2018

El temporal que ha azotado al carnaval en estos días ha puesto sobre la mesa la necesidad de escoger, de cara a las próximas ediciones, un emplazamiento alternativo al parque de Santa Catalina. El Ayuntamiento y la federación de grupos de esta fiesta coinciden en la conveniencia de tener un «plan b».

Los continuos retrasos que han sufrido las tres fases del concurso de murgas de este año, así como el de comparsas o el carnaval de día de Vegueta; o el cambio de fecha que tuvieron que aguantar los drag queen en 2016 han puesto sobre la mesa la necesidad de tener un «plan b», como señalan los grupos del carnaval. En las negociaciones que habrá para organizar las próximas ediciones, se planteará la conveniencia de buscar un emplazamiento alternativo para acoger determinados actos del carnaval en caso de que el mal tiempo obligue a suspenderlos.

«Se puede hablar de un lugar alternativo al parque pero hay que tener claro que no será el mismo espectáculo que tiene el carnaval en el escenario de Santa Catalina», advirtió la concejala responsable de la fiesta, Inmaculada Medina.

«Vamos a estudiarlo como una posible vía de escape al mal tiempo porque nuestra obligación es no dejar nada a la improvisación», añadió la edil socialista.

Medina entiende que este emplazamiento alternativo serviría solo en caso de necesidad imperiosa y, en principio, únicamente para celebrar fases, ya que los grandes eventos se deberían seguir celebrando en el parque de Santa Catalina.

Por su parte, el presidente de la Federación Insular de Asociaciones y Grupos del Carnaval (Figruc), José María González, está de acuerdo en que la organización del carnaval tenga una alternativa consensuada y prevista para casos de necesidad.

Este año se planteó la posibilidad de que las fases de las murgas se celebraran en el Gran Canaria Arena. Sin embargo, la propuesta fue rechazada por los grupos del carnaval.

Las murgas consideraron que la puesta en escena que habían preparado en el último año carecía de sentido en el pabellón porque los espectadores podían ver desde arriba las sorpresas que suelen esconder en sus actuaciones.

Pese a ello, Medina quiso agradecer la predisposición del Cabildo de Gran Canaria, a través del consejero Ángel Víctor Torres, para ceder el establecimiento a las fiestas. «Nunca había habido tanta implicación del Cabildo con el carnaval », sentenció Medina.

En todo caso, el problema al que se enfrenta este planteamiento es el de encontrar un lugar que responda a las necesidades y exigencias de los grupos, junto con un aforo respetable para no perder el interés del público.

El parque garantiza un aforo de 5.000 personas (más en la gala drag), algo que en estos momentos solo pueden ofrecer el propio Gran Canaria Arena y casi el Centro Insular de Deportes. Y eso por no citar las dimensiones del escenario, que supera a otros espacios como el del Auditorio.

Un carnaval bajo techo

Éstas son algunas de las alternativas que se barajan al escenario de Santa Catalina:

1. Gran Canaria Arena: No hay en la ciudad otro recinto techado que tenga un aforo como el Gran Canaria Arena, con una capacidad para acoger a 10.000 espectadores. A las murgas no les satisface la propuesta del todo porque quedan al descubierto las sorpresas de la puesta en escena por la disposición del graderío. Tampoco les convence el hecho de que no puedan estar todas reunidas como ocurre en el edificio Miller.

2. Centro Insular de Deportes: Básicamente presenta los mismos problemas para los grupos que el Gran Canaria Arena, aunque el Centro Insular de Deportes tenga un aforo mucho menor, unos 4.000 espectadores. Esto viene a ser algo menos que la capacidad que tiene ahora el recinto de Santa Catalina, que es de 5.000 personas.

3. Auditorio Alfredo Kraus: Su escenario es el más pequeño de todos y no tiene capacidad para acoger el despliegue de los grupos. Mide solo 186,1 metros cuadrados, según explicaron desde la fundación canaria Auditorio-Teatro, muy lejos de los 500 metros cuadrados que tienen las tablas del parque de Santa Catalina.

4. Teatro Pérez Galdós: Es otra de las alternativas al parque de Santa Catalina, pero tiene el inconveniente de que su aforo es el más reducido, unas 1.007 personas. En su favor juegan las buenas dimensiones de sus tablas, con 604 metros cuadrados, según la fundación Auditorio-Teatro.