Roma estudia los colores de Arenales

05/08/2019

La restauradora Isolina Ramos, becada por la Real Academia de España en la capital italiana para poner en valor el mortero y las pinturas de las viviendas del barrio, cree que se están perdiendo elementos que son patrimonio de la ciudad.

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Silvia Álamo (ahora.plus) LAs palmas de gran canaria

Las Palmas de Gran Canaria es color. Sus pintorescas calles y su multiculturalidad la hacen una ciudad llena de vida que despierta interés en todo el mundo. Su encanto y sus singularidades arquitectónicas fue lo que llevó a una restauradora del municipio de Santa María de Guía a estudiar uno de sus barrios. Isolina Ramos consiguió transportar la magia de Arenales a la Real Academia de España en Roma, para poner en valor el mortero y las pinturas originales de los edificios de un barrio que fue uno de los accesos a la capital grancanaria. Es la tercera canaria que consigue ser becada por la institución. La precedieron los artistas tinerfeños Francisco Borges y Juan Bethencourt.

La Real Academia de España en Roma surge a raíz de la época del romanticismo, cuando existía el llamado viaje a Roma. Todos los artistas querían ir a la ciudad italiana para impregnarse de la cultura clásica. A partir de ese momento nacen este tipo de instituciones por parte de los países europeos. Un lugar donde artistas tuvieran un campo de estudio, un lugar de recogimiento y ensayo. Con un proyecto sobre el estudio del color de edificios históricos, Ramos consiguió una beca para llevar a cabo su investigación desde la capital europea del arte.

Arenales fue uno de los barrios que marcaron el principio del arte neoclásico en la ciudad. Se construyó a finales del siglo XIX y principios del XX, en un momento histórico para la capital. Se comenzaba a dar la apertura económica con la construcción del Muelle de La Luz y de Las Palmas y se derribó la muralla que durante siglos había puesto el límite entre la zona urbana y la rural, englobando principalmente los barrios de Vegueta y Triana. Además, coincide con la época en la que aparece la figura del arquitecto que, hasta ese entonces, no existía en las Islas. «Muchos de los edificios de Arenales están bajo el estilo neoclásico que importan esos arquitectos de Madrid», detalla Ramos.

Por aquellos años también se veían este tipo de construcciones en los barrios más pudientes, Vegueta y Triana. La idea que nacía en Arenales era la de barrio residencial, de familias de clase media-obreras que trataban de seguir ese gusto estético. En el neoclásico prima la horizontalidad, las aberturas, las puertas y las ventanas bastante altas. Los elementos de madera en las carpinterías y se comienzan a ver los trabajos de forja, de metal en los balcones, explica. Asimismo, comenzaba a construirse en La Isleta el tipo de vivienda que vemos en la actualidad, casa terrera de planta baja.

Con estos antecedentes, Ramos se acercó a Arenales y contactó con varios vecinos que le permitieron extraer restos de sus revocos. Se hizo con 98 muestras de 9 viviendas con las que se fue a Roma para comenzar su investigación en el mes de octubre. El objetivo era analizarlas a través de medios químicos. Una vez allí las englobó en resina y las miró a través de un microscopio óptico para ver las secuencias de capa de color y el tipo de mortero original. «En base a eso están los resultados. Los colores que han aparecido tienden entre ocres y rojos», precisa, aunque también «hay verdes muy bonitos». Los resultados de su investigación se encuentran en Roma hasta septiembre y el próximo año se expondrán en Madrid.