Laura hace que entiendas las series que más te gustan

30/03/2020

Desde su casa en Gran Canaria es una de las traductoras que lleva al español los contenidos como Netflix o HBO. El confinamiento no ha parado su producción sobre los guiones aunque los actores de doblaje no puedan ir al estudio

A Laura López Armas el teletrabajo no le ha pillado desprevenida. Es su modo de vida desde hace mucho tiempo, como le sucede a la gran mayoría de los traductores. Lo que le distingue en estos momentos es que desde su despacho doméstico sale buena parte del material audiovisual que consumimos durante este confinamiento.

Ella lo explica mejor que nadie: «Trabajo realmente para unos estudios, que son los que hacen la traducción para doblaje, voces superpuestas y subtitulado para plataformas como Netflix, HBO, Amazon Prime o Movistar +», relata.

Laura va por la vida con el cartel de «alerta espoiler». Por sus manos pasan muchos capítulos de series y programas antes de que lleguen al estudio de doblaje, donde los actores luego le ponen voz a los guiones que ella ha trabajado previamente. «Ahora mismo sigo trabajando mucho en los textos. Los lunes recibo los capítulos y los guiones y me pongo con ello. Lo que sí está parado es el estudio, donde no pueden acudir los actores. Pero mi ritmo de trabajo no ha cambiado por el momento», indica.

La poderosa industria audiovisual se compone de muchas personas que la hacen posible y no todas gozan del mismo reconocimiento. Es el caso, por ejemplo, de los traductores que dedican un esfuerzo titánico a cumplir con los plazos de entrega y estreno. «La verdad es que somos invisibles, nuestro trabajo es poco reconocido. Pero nos lleva mucho tiempo. Yo he llegado a estar 12 horas trabajando en una jornada y lo que suelo completar son tres temporadas en tres meses. Lo que suelo avanzar cada día son 20 0 30 minutos de un capítulo, porque luego también hay que dedicar mucho tiempo a revisar que esté bien», comenta.

Graduada en traducción e interpretación por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Laura recuerda que la suya es una profesión que exige una actualización constante. «Hay que tener para el mundo audiovisual un gran dominio del español. Aunque pueda parecer que no es lo esencial y yo tengo el C2 de inglés. Pero lo más importante es el español. Estoy constantemente reciclando, consultando la Real Academia, siguiéndola en las redes sociales por si se producen cambios en palabras....».

Y como si de una espectadora más se tratara, a Laura le resulta más fácil digerir el trabajo si el producto le gusta. «Es mucho más fácil si te gusta lo que estás traduciendo. Ahora mismo estoy trabajando en una historia real que es muy trágica y estoy llorando como una magdalena mientras traduzco. Y, por otro lado, hice un concurso, en plan MasterChef, pero de diseño interior que me estaba encantando y me lo pasé pipa haciéndolo», expresa.

Lo que sí que equipara a Laura López con los consumidores de las series o programas que traduce es la incertidumbre. «En diciembre y enero bajó un poco la producción pero se levantó a partir de febrero y por eso sigo trabajando ahora como siempre. Sin embargo esta situación te deja la inquietud de hasta cuándo se podrá mantener este ritmo. Cuántos capítulos más podré traducir sin que los actores vayan a los estudios a hacer los doblajes. Esa es la peor sensación que tengo», expone.