«Las ventas han bajado un 80%»

13/05/2019

El bazar Virginia lleva 50 años en Santa Catalina y 9 meses «luchando» con «el desmadre» que cada viernes se organiza en la cafetería de un hotel vecino. Sus dueños denuncian que la gente bebe en la calle y dificulta el acceso de la clientela a la tienda.

Llevo nuevo meses luchando con esto», explica Umesh Vaswani en el bazar Virginia, un negocio ubicado en el mismo local en el que abrió sus puertas en el año 1968 de la mano de su padre y aún propietario Tirthdas Santdas Vaswani, al referirse al problema que le genera la actividad que desarrolla la cafetería del hotel con el que linda su negocio «las tardes y noches de los viernes».

«Los viernes entre las 19.00 y las 22.00 horas esto es un desmadre», afirma. Y es que comenta que ese día la actividad de la cafetería cambia y se transforma en un local de copas que hace que la gente ocupe la zona y beba en la calle, con lo que «bloquean la puerta y la entrada» a su negocio y persuaden a su potencial clientela, algo que repercute en las cuentas de la tienda. «Las ventas han bajado un 80% los viernes», señala.

Además, comenta que el negocio en cuestión monta conciertos de música en directo «y lo ponen delante de la tienda», con lo que «si estoy atendiendo a un cliente es imposible oírnos».

Añade que ha puesto en conocimiento de los propietarios del establecimiento hotelero el perjuicio que esta actividad de los vienes le causa «y me dicen que no me preocupe, pero no hacen nada».

Recuerda que «llevamos 50 años aquí y ellos llegaron ayer», por eso y ante la falta de respuesta de los responsables del negocio no ha dudado en presentar escritos al Ayuntamiento y una denuncia ante la Policía Local «porque la ley dice que en la calle no se puede beber».

Apunta que la propia Policía Local, «que vino un día con un sonómetro a medir el ruido» tiene «denunciado esto en el Juzgado desde el mes de noviembre».

Asegura que si esta actividad se desarrollara «un día o en una fiesta concreta», como la que celebraron la pasada Nochebuena, «no pasaría nada y yo no protestaría, pero todos los viernes, no».

Insiste en que el viernes es uno de los días fuertes de venta para su negocio y que su clientela fija le ha comunicado las dificultades que tiene para acceder a la zona. «Los viernes entre las 19.00 y las 21.30 horas no vendo ni un paquete de pilas», lamenta.

Reconoce que ha decidido hacer pública su situación porque no ha tenido respuesta alguna por parte del Ayuntamiento y el problema se repite cada semana. La afluencia es tal que incluso ocupan la entrada de su establecimiento «con botellas y vasos» que «tengo que retirar yo para poder cerrar» y «se apoyan en el escaparate». «Además», dice, «encima se cabrean cuando voy a cerrar».

Asimismo, explica que luego es la persona que va a limpiar su tienda la que tiene que hacer frente a la suciedad que queda.

Umesh Vaswani expone que si esta actividad se desarrollara después de su hora de cierre, él no tendría problema pero que esta situación es insostenible. «El que venga aquí un viernes por la tarde se queda asombrado porque hay hasta 500 personas», apunta.

Además, critica que se actúe ante cualquier grupo de jóvenes que hace botellón en la calle y que sin embargo no se haga nada ante una actividad que se repite cada semana y que está afectando a su empresa. «Me están fastidiando el negocio y tengo que mirar por él», dice quien está al frente de un establecimiento «del que mi padre, a sus 87 años, sigue siendo el propietario».