Encontramos la curiosa carta de un comerciante de la calle La Pelota que quiere abrir un negocio en Argentina

De puño y letra

10/08/2018

¿Quién puede resistirse al encanto de la letra manuscrita? Yo sucumbí hace años. Desde entonces escribo todos mis textos a mano y nunca me separo de mi cuaderno. Tampoco de mi pluma de resina azul y acero, vestida de riguroso luto por dentro. Es imposible resistirse. Tampoco lo pretendo. En esta época donde todo es digital y con prisas, es interesante volver a lo orgánico: al papel y a la tinta.

Hoy quiero que se contagie de ese encanto. Para ello vamos a seguir un rastro de tinta que nos llevará a un viaje en el tiempo y en el espacio. Retrocederemos a Las Palmas en 1884 haciendo equilibrios sobre la preciosa caligrafía de un comerciante llamado Horacio Morello y Coloma.

El documento que hoy les traigo fue escrito en el despacho de la casa de comercio Morello e Hidalgo, que como su membrete indica, estaba situado en Vegueta, en la calle de la Pelota, nº 13, y se dedicaban a «negocios por cuenta propia y a comisión. Consignaciones y tránsitos».

De puño y letra

No voy a pedirle que se pelee con la preciosa caligrafía, ya lo he hecho yo. A continuación, la transcripción de esta carta dirigida a los Señores Gutiérrez y Hermanos, en Jerez de la Frontera, una bodega muy famosa de aquella época:

De puño y letra

Las Palmas 4 de noviembre de 1884

Sres. Gutiérrez Hermanos

Jerez de la Frontera

Muy señores míos:

En abril del corriente año regresé de mi viaje a la República Argentina a donde me llevó un asunto que tengo aún pendiente de consolidación, a la par que me propuse estudiar aquel país mercantilmente.

El principal móvil de mi viaje era el negocio que traigo entre manos y que según dejo dicho está en vías de feliz término, y mis estudios comerciales me han dado por resultado mi decisión a establecerme en aquel territorio abriendo una casa de comercio introductora en general y que abarque todos o casi todos los ramos del comercio.

Como centro de mis operaciones comerciales he elegido la ciudad de la Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, ciudad de gran porvenir y donde se está desarrollando un rápido e inconcebible progreso mercantil. Solo tiene 4 años de existencia, cuenta con 55 a 60 mil almas, hay una asombrosa fabricación de edificios para habitaciones, grandes y suntuosos palacios, casas de gobierno ocupadas por el elemento oficial, Bancos, sus calles son anchas y excepción hecha de los barrios extremos, se halla alumbrada por luz eléctrica. Tiene ferrocarriles, teléfonos y telégrafos. El puerto fue rematado en diez millones de pesos fuertes, y ya están terminados dos de los cinco canales en proyecto, dentro de 4 ó 5 años harán en él las faenas de carga y descarga los buques de ultramar de gran calado y alto bordo.

Con objeto de llevar adelante mi propósito, la casa que regento en esta plaza bajo la razón social de Morello e Hidalgo, pasará una circular a todos mis amigos del cese de la misma y en época no lejana pasaré a aquella república donde creo asociarme a un amigo de conocimientos comerciales y de capital suficiente para emprender negocios de importancia y en grande escala.

Como para desarrollar mi pensamiento cuento con el apoyo de mis amistades, el cual será tanto moral como material, desearía figuraran ustedes entre mis corresponsales de confianza manifestándome si merezco de parte de ustedes la misma que dispensaron a mis antecesores Horacio Morello y cª, y con la que siguen honrando a la casa próxima a cesar que lleva mi nombre en esta Ciudad.

En espera de sus gratas noticias quedo siendo siempre atto. S.S. Q.B.S.M.

Horacio Morello y Coloma [rúbrica]

Espero que a don Horacio le fueran bien los negocios en aquel país tan lejano.

¡Cuánto ha cambiado la comunicación! ¡cómo hemos mejorado! pero no me negarán que con la rapidez que nos proporcionan las nuevas tecnologías perdimos todo el encanto. Mentiría si dijera que renuncio a las modernidades...¿si no, cómo me iba usted a leer? Tengo alma antigua pero soy un hombre de mi tiempo. Aunque si tuviera que elegir, elegiría sin duda la pluma y el tintero.

Del blog «Retografías» de Eduardo Reguera.