El Puertillo se baña en la nueva normalidad

01/06/2020

El Ayuntamiento de Arucas advierte a la ciudadanía mediante unos pequeños carteles de las nuevas normas que rigen en la zona de costa. En la playa de El Puertillo y las cercanas piscinas naturales los ciudadanos disfrutan la nueva normalidad.

La vida ha regresado en todo su esplendor a El Puertillo, en la costa de Arucas. Vecinos del lugar sobre todo, otros venidos de más lejos, disfrutan de la playa, del paseo, de las piscinas naturales, de los locales de restauración... Después de dos largos meses de confinamiento forzoso, las autoridades apelan a la responsabilidad individual de cada uno de los miembros de la sociedad para que el virus con el que hay que acostumbrarse a convivir no cause más estragos. Al pasar a la fase 2 llegó la posibilidad de pasar un buen rato en la arena, en la marea, sin horarios. La única y más importante norma, respetar el distanciamiento social, al menos dos metros entre unos y otros. Cuando la marea está vacía, es más fácil; cuando llena, al ser reducido el espacio de esta popular playa aruquense, empiezan las complicaciones. Policía Local, incluso Guardia Civil, han controlado que nadie se saltase la disposición sanitaria. Alguna que otra advertencia de los agentes del orden se ha llevado estos días más de un usuario de la playa de El Puertillo. Nada que no se pudiese arreglar con un toque de atención.

Unos simples carteles impresos por el Ayuntamiento de Arucas advierten a los bañistas que es imprescindible mantener la distancia de seguridad, además de realizar estancias cortas en la playa y llevar a ello lo imprescindible. Nada de los tenderetes de antaño con mesas, sillas, hamacas y sombrillas, habituales en esta playa a la que suelen acudir sobre todo familias. Lo mejor, un bañito y para casa. Pero eso ya depende de cada uno. Quién controla cuánto tiempo pasa el vecino de arena en ella.

Lo cierto es que también todo depende de la climatología. Los primeros días de la fase 2 acompañadores altas temperaturas. En el cielo, ni una nube. Ya con la llegada del fin de semana la cosa varió. Temperaturas en torno a los 20 grandes, cielo encapotado y con ello muy poca gente en la playa y en las piscinas. Eso sí, a los que da igual que haga más o menos sol, toda la playa para ellos.

Y mientras los empresarios de la zona se animan a abrir sus locales después del parón que les ha supuesto importantes pérdidas económicas. Pero ahora toca reponerse del golpe y aprovechar que la ciudadanía quiere estar en la calle. Eso sí, todavía hay algún que otro restaurante que está en obras, adaptando su espacio a la nueva normativa y al tiempo dando un buen lavado de cara al establecimiento. Otros, como no han tenido que hacer grandes esfuerzos para reabrir, tan solo separar mesas o poner precintos donde ahora está prohibido el acceso del público. A la entrada de bares y restaurantes, ya algo de lo más normal, un bote de gel hidro alcohólico higienizante de manos da la bienvenida a los clientes.

Como cuenta Aridaman Martín, jefe de cocina de El Dorado, tras la reapertura del restaurante hace poco más de una semana, «la aceptación ha sido una pasada, estamos muy contentos». Con clientela habitual desde hace años, no por ello dejaron de tener miedo a ver cómo el público retomaba las calles y sus hábitos al tiempo que respetaba las nuevas normas. «Es un local pequeño y nos preocupaba como dar el servicio, pero está todo el mundo muy contento. Intentamos mantener las medidas de seguridad, desinfectamos todo, medimos las mesas para mantener la distancia de seguridad y estamos pendientes de que la gente no ruede mesas o sillas». Ya fuera, en la avenida o en la playa, se ve de todo, dice Aridaman. El Dorado, con ocho empleados en temporada de invierno y dos extras en verano, la plantilla rebosa ilusión y optimismo ante la nueva normalidad. «Había miedo a que la gente volviese, o no», a restaurantes como este. Al fin y al cabo de la reactivación de la economía «dependen nuestro puestos de trabajo».