El Cabildo quiere controlar el acceso a Bandama

31/07/2017

La caldera de Bandama es uno de los hitos geológicos y paisajísticos de la capital y, por extensión de Gran Canaria, destino de turistas, pero también de cientos de senderistas, sobre todo los fines de semana. Al Cabildo le preocupa tanto trasiego, de ahí que quiera controlar un poco el acceso.

Las Palmas de Gran Canaria

El camino está bien señalizado y es apto para todos los públicos, de ahí que se haya convertido en una de las rutas ineludibles para los amantes del senderismo en la isla. Cientos de personas bajan hasta el fondo del cráter para sentir la emoción de verse en mitad de lo que dejó una gigantesca explosión volcánica, un agujero casi circular en la tierra con más de 220 metros de profundidad, 1.000 metros de diámetro desde los bordes superiores y un perímetro de más de 3 kilómetros.

El consejero insular de Medio Ambiente, Miguel Ángel Rodríguez, explica que los técnicos de su departamento entienden que para seguir disfrutando de este espectáculo natural durante más tiempo se hace necesario fijar ciertos límites en los accesos, sobre todo durante los fines de semana, que es cuando se producen las entradas más numerosas de senderistas. «No se trata de prohibir, se trata de regular con la idea de proteger el espacio y garantizar que todos podamos seguir disfrutando de él», aclaró el consejero insular del área.

Con esa finalidad se ha contratado a una entidad especializada, la Fundación Interuniversitaria Fernando González Bernáldez para los Espacios Naturales, a la que se le ha encargado el análisis de la capacidad de acogida del Monumento Natural de Bandama, y también de la Finca de Osorio, en Teror, que está dentro del Parque Rural de Doramas. Esta entidad sin ánimo de lucro, creada en 1996 a iniciativa de las universidades Complutense, Autónoma de Madrid y Alcalá, deberá calibrar cuánta gente podrá entrar al día a estos espacios sin causarles un daño. Dispone de un presupuesto de 27.899 euros, incluido el IGIC.

Apunta Miguel Ángel Rodríguez que la intención del Cabildo pasa también por restaurar el inmueble que aún se conserva en pie, aunque en estado ruinoso, en el fondo de la caldera. Hay una casa, los restos de un lagar y una era. Explica que si el estudio determina que este paisaje tiene una capacidad de carga limitada, una persona controlará el acceso.