De 75 a 30 nasas en aguas exteriores

13/05/2019

El Ministerio mantiene la reducción del número máximo por barco desde 2019. La orden deja la puerta abierta a que un plan de pesca insular aumente la cifra. La modificación de la normativa que regula las artes desoye la reclamación del Cabildo.

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación mantiene la decisión de reducir de 75 a 30 el número de nasas por embarcación que los pescadores artesanales de Gran Canaria puede utilizar en las aguas exteriores en la modificación que ha publicado de la orden ministerial de 2015 que regula las artes y modalidades de pesca marítima en el caladero canario.

La nueva orden desoye la petición que hizo el Cabildo de Gran Canaria para no reducir a 30 el número de nasas en las aguas exteriores durante 2019, una medida prevista desde 2015, pero deja la puerta abierta a que un plan de pesca insular pueda autorizar un número mayor por barco «en función de la superficie de la plataforma insular».

Hasta la entrada en vigor de la orden ministerial de 2015 no se había fijado un número máximo de nasas en las aguas exteriores, establecido desde entonces en las 75 citadas. En las aguas interiores los pescadores de la isla están autorizados a emplear otras 60 trampas.

Casi una tercera parte de la flota pesquera artesanal de Gran Canaria vive de las nasas, sólo o principalmente, según estimaciones del Cabildo. En concreto unas 60 de las 200 embarcaciones de pesca artesanal de la isla utilizan la nasa como el principal y casi exclusivo arte para realizar sus capturas.

La nueva orden establece que las nasas tendrán como máximo 110 centímetros de altura y 390 de diámetro en las circulares o de lado. Las poliédricas deben poder ser encuadradas en un cuadro de 390 centímetros de lado. La malla será de material degradable y la luz de malla mínima de 50,8 milímetros para las de 200 centímetros de diámetro o más. En todo caso ninguna tendrá una luz de malla inferior a 31,6 milímetros.

Las nasas tendrán al menos una puerta de dimensiones suficientes para el paso de las capturas, unida mediante un material que se degrade en un periodo no superior a dos meses y que permita la salida de los peces en caso de pérdida.

La profundidad mínima para fondearlas es de 18 metros para todas las de menos de 300 centímetros de diámetro o de lado y de 50 metros para el resto de estas artes.

Las nuevas dimensiones de las nasas previstas en la orden ministerial del 16 de abril pasado tienen en cuenta las alegaciones presentadas por el Cabildo en un informe sobre el impacto de este arte en las aguas exteriores que concluye que se trata de una técnica sostenible.

El estudio señala que las nasas grandes son las más rentables y las que capturan especies de mayor valor comercial, aunque deben utlizarse a mayor profundidad y en caladeros muy concretos y aislados.

plan insular. La orden ministerial detalla que el plan de pesca insular necesario a partir de ahora para autorizar más de 30 nasas por barco en las aguas exteriores «deberá incluir medidas adicionales de reducción de esfuerzo y de protección de las especies más sensibles», así como llevar aparejados en el tiempo «estudios periódicos del impacto del aumento del número de nasas». Además, ese plan deberá ser aprobado mediante resolución de la Secretaría General de Pesca del Ministerio, señala el documento.

Fuentes de la Consejería de Soberanía Alimentaria del Cabildo explican que, en la práctica, la orden invita a fijar un número máximo de nasas para la plataforma insular para repartirlo entre las embarcaciones artesanales de tal forma que el número total se reduzca aunque el de artes por barco pueda incrementarse.