Once años de cárcel por intentar matar a una mujer a martillazos

05/02/2019

La Audiencia juzga este martes a la vecina de Puerto del Rosario que intentó asesinar por la espalda a la dependienta de un comercio en 2017. La víctima intentó defenderse con un cúter y consiguió escapar.

A martillazo limpio en la cabeza y por la espalda intentó matar R.M.G.C. a la dependienta de un comercio de Puerto del Rosario en marzo de 2017. La Fiscalía solicita once años de cárcel y 5.000 euros de indemnización por un supuesto delito de asesinato en grado de tentativa. La víctima logró escapar blandiendo un pequeño cúter que llevaba en el delantal del uniforme.

La acusada, que se encuentra en prisión desde el 1 de abril de 2017 y que este martes juzga la Sección Segunda de la Audiencia Provincial en Puerto del Rosario, entró en la tienda sobre las 10.30 horas del 30 de marzo de 2017 «con ánimo de acabar con su vida» y aprovechando que la comerciante estaba sola. La víctima además en ese momento se encontraba bajando una escalera con una caja de grandes dimensiones en las manos. En ese momento, y sin mediar palabra según el relato del Ministerio de fiscal, «sorpresivamente y sin posibilidad de reacción alguna», le dio diverso golpes en la parte trasera de la cabeza con un martillo.

Al bajar de la escalera

Cuando la víctima logró bajarse de la escalera y dirigirse hacia la puerta del comercio para escapar, la agresora la volvió a golpear con el martillo por la parte delantera del cuerpo. Entonces se pudo defender con un cúter de pequeñas dimensiones que portaba en el delantal del uniforme «hasta conseguir escapar de la tienda».

La víctima sufrió varias heridas, una de ellas de dos centímetros en el área occipital, dos de cinco y tres centímetros en el parieto occipital y otra de tres centímetros en el parietal izquierdo, además de policontusiones moderadas en toda zona craneal. Aparte de la cabeza, los martillazos le dejaron huella por todo el cuerpo: un hematoma intenso en la región de la nalga izquierda y en la región interglútea, otro en los muslos, más en los dos brazos y en el hombro izquierdo. En la cara, los martillazos le dejaron huella en forma de hematomas en el párpado superior e inferior izquierdo y, en el cuello, otro intenso en la zona cervical.

Todo ese rosario de golpes requirió tratamiento médico quirúrgico que consistió en la sutura de las heridas con veinte grapas. La víctima estuvo ingresada un día en el Hospital General y 26 días sin poder realizar sus ocupaciones habituales. El fiscal describe como secuela «un perjuicio estético ligero por cicatrices en el cuero cabelludo».