El Gobierno declara, con retraso, BIC a la iglesia de Betancuria

11/07/2019

El templo fue sede del Obispado de Fuerteventura, creado en 1424, y sus orígenes se remontan a 1414, aunque luego fue arrasado. El resto de ermitas de la isla está catalogado desde 1985

La catalogación como Bien de Interés Cultural (BIC) para la iglesia de Betancuria, cuyos orígenes se remontan a principios del siglo XV, llega 34 años más tarde que al resto de la veintena de templos y ermitas, construidas casi todas en el XVIII.

El consejo de gobierno de Canarias declaró esta semana BIC, con categoría de monumento, a la iglesia de la primera capital de Fuerteventura. Esta protección se extiende a sus bienes muebles y delimita su entorno de protección. El retraso en la catalogación se compensa de alguna manera de que forma parte del Conjunto Histórico de Betancuria, declarado como tal por Real Decreto 3086/1978, de 10 de noviembre, por el que se declara conjunto histórico-artístico la villa de Betancuria.

El Gobierno de Canarias precisa que su entorno de protección se extiende al espacio contiguo al edificio del templo por todos sus lados. La delimitación realizada se justifica «por la finalidad de preservar dicho entorno contiguo, conformado por las calles aledañas y la plaza, de futuras afecciones derivadas de obras o transformaciones físicas de este espacio que puedan generar impactos negativos directos al inmueble, o que impidan su contemplación y estudio». Las edificaciones situadas fuera de la delimitación del entorno de protección forman parte del citado conjunto histórico y gozan de protección integral en el PEP (Plan Especial de Protección), que establece como intervenciones permitidas sólo las de consolidación, conservación y restauración, que contribuyen a la preservación de su imagen.

De oratorio a obispado

A comienzos del siglo XV, tal y como hace memoria el expediente de la iglesia de Santa María de Betancuria, los conquistadores levantaron un sencillo oratorio donde poder cumplir con los preceptos religiosos. Esta primera capilla fue sustituida hacia el año 1410 por un nuevo templo mandado a construir por el conquistador Jean de Bethencourt, encargándose de las obras el maestro Jean le Maçon.

Esta iglesia debió levantarse siguiendo los modos de construir de las áreas de procedencia de los artífices que se encargaron de la obra, adaptándolos a las características y los materiales de la zona. En el año 1593 fue destruida por los piratas berberiscos, capitaneados por Xabán Arráez, que arrasaron la villa de Betancuria.

El templo fue sede del Obispado de Fuerteventura, creado en 1424 y suprimido en 1430, por lo que conserva, tanto en la portada principal como en el interior, los símbolos del episcopado. Fue asimismo sede de la parroquia única de la isla hasta el año 1792, cuando se produjo la división parroquial de Fuerteventura, aunque desde 1711 comenzaron a funcionar las ayudas de la Parroquia de Pájara (Nuestra Señora de Regla) y La Oliva (Nuestra Señora de la Candelaria), creadas desde 1708, para una mejor atención pastoral de los fieles, como sedes separadas de la parroquia única de Betancuria.

La declaración de BIC de Santa María de Betancuria contó con el informe favorable de las dos universidades y la Real Academia de Bellas Artes.

Por el lateral de la iglesia de Santa María de Betancuria,, la que da a la calle Juan de Bethencourt, el agua de la lluvia se filtra y se queda en las paredes centenarias provocando humedades. Existe un proyecto antiguo, en coordinación con el Obispado de Canarias, que soluciona este problema, pero sin materializar.