El hombre de los 2.000 granaderos

12/09/2018

Manolín Cabrera Betancor espera cosechar 10.000 kilos de granadas este año en el Valle de Tarajalejo, aunque al golpito, esto es según la demanda de supermercados y fruterías, y sobre todo en los mercados fuera de la isla donde sí hay costumbre de consumirlas en zumo.

catalina garcía / Puerto del rosario

En su finca del Valle de Tarajalejo, en el municipio de Tuineje, Manolín Cabrera Betancor probó a plantar higueras, papayos, mangos y dos granaderos hace cuatro años, de los que solo salieron adelante y dieron fruta estos últimos. Por eso, se decidió por su cultivo intensivo y hoy tiene 2.000 granaderos cuya cosecha vende a supermercados y fruterías que, a su vez, trasladan las granadas majoreras a los mercados de Gran Canaria.

Además de tomar nota de la lección del suelo agotado por decenios de tomateros y el siempre castigador viento del Valle de Tarajalejo, el empresario majorero viajó al centro de investigación de la granada de Elche para informarse sobre el cultivo de esta fruta roja. Finalmente, se decidió a plantar tres variedades: la local que se vende en la granja experimental de Pozo Negro propiedad del Cabildo, que es de corteza parduzca aunque más dulce: la Mollar de Elche, de mayor tamaño y corteza roja intensa; y la Wonderful, también roja. Y lo hizo de dos tandas: los primeros en 2014 y los últimos en 2016, aunque el agricultor matiza que hay que esperar dos años a que den la primera producción. y cuatro para que esté a pleno a rendimiento, esto es unos 60 kilos por árbol.

gofio y azúcar por arriba. La producción de este año la cifra en unos 10.000 kilos que irá cogiendo según la demanda de los supermercados y fruterías de esta fruta roja con grandes propiedades antioxidantes. La mayoría de la cosecha la vende en Gran Canaria ya que en Fuerteventura aún no ha calado la costumbre de comer las granadas en zumo, partiéndola como si fuera una naranja, sino desgranadas. AsÍ, desgranadas, es como recuerda Cabrera Betancor (Tequital, 1954) comerlas «cuando era un muchachillo con nueve o diez años en Tiscamanita. Bien buenas que eran: las desgranábamos y luego echábamos gofio y azúcar por arriba».

De esa misma época arranca la leyenda de que el granadero es un cultivo de secano «y nada más lejos de la realidad, puesto que hay que regarlo a partir de que empieza a salir la granada con unos 25 litros de agua cada día». Donde no se equivocaban antes los agricultores en que era un cultivo muy resistente, tanto al calor puesto que soporta hasta 35 grados, como al viento «que aguanta bastante sin partirse». Tampoco se puede dejar crecer a su libre albedrío sino que los expertos de Elche le recomendaron al empresario majorero que lo podara hasta dejarlo en dos o tres troncos «para que así dé buenas ramos».

Para la plantación de los granaderos, contó con la colaboración de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Pesca del Cabildo de Fuerteventura en lo tocante a abrir hoyos. El sistema de riego lo colocó el mismo Manolín, que atiende el cultivo con su mujer. Cuando necesita más manos para recoger las granadas por un pedido grande, le vienen sus hijos a ayudar.