El acusado de abuso sexual a su sobrina alega que fue por «descargas eléctricas»

05/06/2019

La sobrina, que tenía 17 años, describió que vivió «como en una burbuja», en estado de shock, en las horas siguientes al supuesto delito, hasta que su tío la llevó a la mañana siguiente al psicólogo, ante el que reconoció los hechos. El acusado atribuyó todo a un fallo en el dispositivo de masajes

Un biombo separó ayer durante el juicio al tío, acusado de un presunto abuso sexual, de la sobrina, que tenía 17 años cuando se produjeron los hechos. La distinta versión del supuesto delito los distanció aún más: el fisioterapeuta, hermano de la madre de la menor, explicó que lo sucedido tuvo su origen en un fallo del dispositivo de impulsos eléctricos para masajes que le colocó en el muslo, cerca de las zonas íntimas; mientras que la chica relató que se despertó en medio de la agresión y que pasó las horas siguientes como «en una burbuja» hasta que, al día siguiente, el tío reconoció el delito ante un psicólogo.

Aquel 8 de julio de 2014, ambos coincidieron ayer en que almorzaron juntos en la casa de la familia del novio de ella y que fueron juntos a la casa del tío con el fin de tratarle una contractura que la chica tenía en el muslo. Hasta aquí, desgranaron la misma versión: comida copiosa, la menor sacó a pasear al perro y, cuando volvió, su tío le tenía preparada una infusión digestiva que se tomó. Se acostó en la cama para que le diera el masaje en el muslo, se quitó el pantalón, el tío le colocó el dispositivo de impulsos eléctricos y le dio un vaso de licor de hierbas. Tras todo esto, la joven se quedó dormida y es aquí donde difieren las versiones de qué pasó mientras la menor estaba inconsciente.

Antidepresivos en vez de relajantes musculares

El acusado, para la fiscal pide diez años de cárcel, reconoció ayer ante la Sección Segunda de la Audiencia Provincial que le administró una pastilla de un antidepresivo a la sobrina y que le dio tres más para que tomara cada ocho horas, a modo de tratamiento relajante. El mismo antidepresivo aseguró que aconsejaba a sus clientes tras las sesiones de masajes. Volvió al relato de aquella tarde explicando que la sobrina se despertó nerviosa y sobresaltada, preguntando qué pasaba, argumentando someramente que las molestias de la chica obedecían a un fallo en el dispositivo de impulsos eléctricos y reconociendo, a la pregunta de la acusación particular, que «no», no podía justificar la conclusión de las pruebas ginecológicas realizadas a la chica y que confirman el supuesto abuso. «No pude parar las descargas eléctricas, que fue lo que produjo los daños y la reacción anómala de mi sobrina».

Sí dejó claro que el plan de acudir a la mañana siguiente a la consulta de su psicólogo partió de él «a la vista de la situación extraña» y del estado de la joven. «Quise pedirle ayuda», aseguró, pero rechazó ayer en el juicio que reconociera ante el especialista los hechos de los que se le acusa. Sobre el momento de la detención, el acusado dijo que confesó el delito porque estaba bajo los efectos del tratamiento de morfina y antidepresivos, pero que a hora lo niega todo.

«Era como un padre para mí»

Su tío, el hermano de su madre, era «como un padre para mí» empezó la joven su versión de los hechos y que se quedó dormida tras beber la infusión digestiva y el chupito de licor de hierbas. «Me desperté llorando, yo desnuda, con mi tío sobre mí también sin ropa. Le aparté y me metí en el baño, pidiéndole que por favor, por favor, me llevase a casa de mi novio».

En un primer momento, el tío se negó, recomendándole que se quedara, pero finalmente accedió. «Dormí esa noche muy alterada y, cuando me desperté, tenía mensajes suyos en el móvil diciendo que lo sentía mucho, que se sentía horrible. Yo estaba como en una burbuja, no sabía lo que había pasado exactamente, me hablaban y no entendía».