Bomberos majoreros ayudaron a salvar viviendas

13/08/2019

Bomberos de Fuerteventura participan en la lucha contra el fuego en la cumbre grancanaria. Además de en labores de extinción, ayudaron al desalojo de los vecinos durante las horas de mayor peligro en la noche del domingo

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La solidaridad entre administraciones de las diferentes islas se hizo patente durante estos pasados días en el gran incendio que afectó a las cumbres de Gran Canaria. Prueba de ello fue la remesa de diez efectivos con la que el servicio de Seguridad y Emergencias dependiente del Cabildo de Fuerteventura colaboró en las labores de control y extinción del fuego. Pero es que, además de los recursos humanos, también se colaboró en una dotación de medios materiales que, en situaciones en las que peligran vidas humanas, nunca sobran.

La colaboración desde el Cabildo de Fuerteventura con el Gobierno de Canarias se materializó a través de la coordinación entre las consejerías insulares de Medio Ambiente, Seguridad y Emergencias, así como de Presidencia. Los recursos materiales mandados hasta Gran Canaria a través del barco de Jandía fueron una cuba con capacidad para 10.000 litros de agua, una nodriza, 7.000 litros de agua y 500 litros de espuma con bomba CAF, un vehículo con material de iluminación y, por último, 2 vehículos 4x4.

Los efectivos majoreros, nueve bomberos y un responsable de logística, se trasladaron hasta la isla de Gran Canaria junto a los recursos materiales el pasado domingo por la tarde, tras ser activados por el Gobierno de Canarias, y estuvieron trabajando sin descanso durante toda la noche. En la tarde del lunes, una vez que se había estabilizado el incendio, regresaron a la Maxorata.

Fran Torres, coordinador del Servicio de Seguridad y Emergencias del Cabildo de Fuerteventura, explicó que los trabajos realizados por el equipo consistieron en la extinción de incendios y que empezaron a actuar en torno a las 21.00 horas del pasado domingo en la zona de Tejeda. «Nuestra función era apoyar a las unidades de Medio Ambiente y proteger las viviendas en el núcleo de Tejeda», explicaba Torres en horas del mediodía del pasado lunes. «La noche estuvo bastante complicada por las condiciones de viento y porque habían muchos núcleos dispersos con focos, pero por la mañana la situación ha mejorado gracias al trabajo de las distintas unidades», añadía.

Durante la noche, cuando se vivieron los mayores momentos de preocupación, el equipo majorero colaboró también en las tareas de desalojo de los vecinos en Tejeda: «Prácticamente hubo que ir casa por casa para comprobar que no quedase nadie», explicó Torres. Además, hubo reticencias de algunas personas, sobre todo de avanzada edad, que, pese a la cercanía del peligro, no querían abandonar sus casas y dejarlas a la suerte de unas llamas que amenazaban con arrasar todo lo que hallasen a su paso.