Jardín botánico Palmétum

Un oasis para las aves en pleno Santa Cruz

04/05/2018

El que fuera el lazareto de Santa Cruz de Tenerife se ha convertido en tres décadas no solo en uno de los mejores parques urbanos de Canarias, sino en un auténtico oasis para decenas de aves. Tanto comunes en los parques urbanos de las ciudades canarias, como migratorias, el Palmétum sirve de refugio para unas 60 especies distintas.

La transformación del lazareto de Santa Cruz de Tenerife, clausurado en 1983, en jardín botánico fue larga y tortuosa. Después de 35 años, el Palmetum está considerado el tercer jardín botánico de palmeras más importante del mundo y el primero de Europa, por su valor botánico. Pero, además, se ha convertido en uno de los parques urbanos más importantes de la ciudad en lo que a presencia de avifauna se refiere.

Pasar de apenas 10 especies que en 1983 se posaban sobre la basura a más de 60, una cantidad nada desdeñable que, según el coordinador de la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife) en Canarias, Juan Antonio Lorenzo, da medida de la buena salud de la que disfruta el jardín botánico. «Las aves son unos bioindicadores muy efectivos y su presencia es reflejo del buen estado del lugar en el que se instalan o por el que pasan durante sus migraciones», asegura el ornitólogo que explica que la colonización del Palmetum por parte de esas más de 60 especies responde además a las práctica respetuosas con el medio que se llevan a cabo en este parque urbano. La no introducción de especies por el hombre ha sido fundamental para lograr un ecosistema casi perfecto en torno a las cientos de palmeras del jardín botánico, pero también que no se utilicen productos fitosanitarios.

Ambos aspectos, explica Lorenzo, junto con la heterogeneidad de ambientes del parque, con charcas y taludes, y la diversidad de las especies vegetales con las que cuenta, han favorecido que las comunidades maduren, que haya invertebrados como libélulas y mariposas y que se haya desarrollado una fauna acuática importante que sirve como alimento a las aves, junto con los frutos y semillas de las palmeras. «El cambio ha sido radical y muy para bien», asegura el ornitólogo.

Lorenzo recuerda que la zona estaba muy degradada porque durante muchísimos años fue el vertedero de Santa Cruz de Tenerife y también estaba allí la antigua perrera de la ciudad, que llevaba hasta ese lugar muchas de las inmundicias que generaba.

El Palmetum, que se inauguró en 2014 después de casi 20 años de trabajos, cuenta con distintos ambientes, divididos en secciones biogeográficas que representan la flora de diferentes regiones del planeta, además de una muestra de la flora endémica.

Cerca de una veintena de especies de aves autóctonas lo han colonizado de manera espontánea a medida que se desarrollaba su vegetación y en torno a una docena vive en el interior del jardín botánico y se puede ver con relativa facilidad durante todo el año.

Son aves comunes, que se pueden ver en el resto de la ciudad: herrerillos, cernícalos, vencejos, mirlos o mosquiteros son habituales y, en épocas de migración, otras muchas aves hacen una parada en sus viajes para descansar y reponerse. «Cada vez son más», dice Lorenzo. Algunas son accidentales, pero otras ya llegan todos los años con la misma frecuencia.

La transformación del lazareto de Santa Cruz de Tenerife, clausurado en 1983, en jardín botánico fue larga y tortuosa. Después de 35 años, el Palmétum está considerado el tercer jardín botánico de palmeras más importante del mundo y el primero de Europa, por su valor botánico. Pero, además, se ha convertido en uno de los parques urbanos más importantes de la ciudad en lo que a presencia de avifauna se refiere.

Pasar de apenas 10 especies que en 1983 se posaban sobre la basura a más de 60, una cantidad nada desdeñable que, según el coordinador de la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife) en Canarias, Juan Antonio Lorenzo, da medida de la buena salud de la que disfruta el jardín botánico. «Las aves son unos bioindicadores muy efectivos y su presencia es reflejo del buen estado del lugar en el que se instalan o por el que pasan durante sus migraciones», asegura el ornitólogo que explica que la colonización del Palmétum por parte de esas más de 60 especies responde además a las práctica respetuosas con el medio que se llevan a cabo en este parque urbano. La no introducción de especies por el hombre ha sido fundamental para lograr un ecosistema casi perfecto en torno a las cientos de palmeras del jardín botánico, pero también que no se utilicen productos fitosanitarios.

Ambos aspectos, explica Lorenzo, junto con la heterogeneidad de ambientes del parque, con charcas y taludes, y la diversidad de las especies vegetales con las que cuenta, han favorecido que las comunidades maduren, que haya invertebrados como libélulas y mariposas y que se haya desarrollado una fauna acuática importante que sirve como alimento a las aves, junto con los frutos y semillas de las palmeras. «El cambio ha sido radical y muy para bien», asegura el ornitólogo.

Lorenzo recuerda que la zona estaba muy degradada porque durante muchísimos años fue el vertedero de Santa Cruz de Tenerife y también estaba allí la antigua perrera de la ciudad, que llevaba hasta ese lugar muchas de las inmundicias que generaba.

El Palmétum, que se inauguró en 2014 después de casi 20 años de trabajos, cuenta con distintos ambientes, divididos en secciones biogeográficas que representan la flora de diferentes regiones del planeta, además de una muestra de la flora endémica.

Cerca de una veintena de especies de aves autóctonas lo han colonizado de manera espontánea a medida que se desarrollaba su vegetación y en torno a una docena vive en el interior del jardín botánico y se puede ver con relativa facilidad durante todo el año.

Son aves comunes, que se pueden ver en el resto de la ciudad: herrerillos, cernícalos, vencejos, mirlos o mosquiteros son habituales y, en épocas de migración, otras muchas aves hacen una parada en sus viajes para descansar y reponerse. «Cada vez son más», dice Lorenzo. Algunas son accidentales, pero otras ya llegan todos los años con la misma frecuencia.

Un oasis para las aves en pleno Santa Cruz

La primera intervención en el lazareto fue en 1997. Se tardaron 17 años, en crear un jardín botánico en la montaña de basura, pero hoy el Palmétum es ejemplo de reconstrucción ecológica, con reconocimiento internacional y premios como el que lo reconoce como mejor jardín público de España por su valor ecológico y botánico. SEO/BirdLife y el Ayuntamiento acaban de poner en marcha el programa Aves del Palmetum. Descúbrelas y protégelas, para dar a conocer y fomentar la protección de la avifauna de este espacio.