El silbo herreño también existe

01/12/2017

El etnomusicólogo y antropólogo David Díaz Reyes lleva más de una década reivindicando el silbo herreño y, además, advirtiendo de que cada vez son menos los silbadores que quedan, la inmensa mayoría con más de 70 años. Su interés por conservar esta forma de comunicación ancestral que, al igual que en La Gomera, algunos aún emplean, aunque está en desuso desde los años sesenta, no ha tenido una correspondencia institucional sostenida en el tiempo, lo que ha llevado a que apenas se haya debatido sobre la necesidad de conservar, recuperar y poner en valor el silbo herreño antes de que desaparezca por completo.

Es ahora que la Comisión de Patrimonio Histórico del Cabildo de El Hierro ha dado un paso al frente incoando el expediente para su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC), una figura, sin embargo, el Gobierno de Canarias cada quiere acudir menos en tanto que se ha utilizado casi como la única herramienta de protección de un bien. De hecho, en la futura ley de Patrimonio Histórico de Canarias se crea una figura intermedia, el catálogo insular, para que ahí entre todo lo que se quiera proteger y no se acuda solo al BIC como única salvación.

La pelota está ahora, pues, en el tejado de la Dirección General de Patrimonio y su ponencia técnica que deberá analizar si la propuesta tiene «notorios valores» como para tomarla en consideración. Algo de lo que no duda David Díaz Reyes, que sostiene que hay documentación escrita que así lo sustenta y que se remonta al siglo XIX, cuando el francés René Verneau ya habló del silbo de El Hierro en 1880. Otro francés, Joseph Lajard, también se refirió en un artículo en 1891 de «un lenguaje silbado usado en La Gomera y El Hierro» y más recientemente lo han hecho Buenaventura Bonnet y Luis Álvarez (1953), Maximino Trapero (1991), Manuel Lorenzo Perera (1992) o María de la Cruz Jiménez (1993).

Pero, además hay testimonios orales. No solo está en las grabaciones hechas desde 2005 por Díaz Reyes, sino la treintena de silbadores que quedan en la isla y que los alumnos de silbo que el año pasado iniciaron su formación están censando.