El valor de lo nuestro

De aquí y de siempre, el ‘Kilómetro Cero’

26/07/2018

Los productos denominados KM0 provienen de un radio máximo de 100 kilómetros del punto de venta y este modelo permite eliminar los gastos y la contaminación del transporte y además, refuerza la economía local.

Los alimentos de proximidad Kilómetro Cero se imponen en Canarias como parte de un modelo que busca minimizar el impacto ambiental y generar economía local a partir del sector primario. Este sistema ha sido acogido con los brazos abiertos por las administraciones y los ciudadanos, que poco a poco se acercan a comprar a las zonas específicas de etiquetado Km0.

La Unión Europea promulgó una marcación especial para estos productos, con el fin de que sirva de revulsivo a la compra, de manera que los alimentos lleguen al plato lo más frescos posibles en una política `del campo a la mesa´. Y es que los productos Kilómetro Cero se caracterizan por obtenerse de un radio máximo de 100 kilómetros al punto de venta, lo que acorta distancias entre productores y consumidores.

Los productos de proximidad en Canarias quedan circunscritos a una misma isla, por lo que la producción se mueve a nivel local, eliminando costes de almacenamiento, conservación, traslado, envasado o recogida, y ahorrando las consecuencias de un proceso mucho más largo de movilidad y exportación.

Modelo de éxito

El Kilómetro Cero avanza en su objetivo de lograr un alto grado de autoabastecimiento y fomentar la soberanía alimentaria canaria, con el valor añadido de servir de salvaguardar a la biodiversidad, la importancia de los saberes tradicionales y el empoderamiento del campo con la unión y defensa de los pequeños empresarios rurales.

En Canarias, el Kilómetro Cero se ha impuesto con éxito en el sector del plátano, la naranja, la fresa, la lechuga y el canónigo, el pepino, la cebolla, las frutas exóticas como el mango o la papaya, el aguacate y el queso, principalmente.

Actualmente las grandes superficies de alimentación ya se han pasado al bando de la producción de proximidad y el 60% de las frutas y verduras que distribuyen parten de los campos canarios y de proveedores locales. En este sentido, la presencia en las grandes cadenas de supermercados puede suponer que cada una de ellas trabaja con una media de 1.500 agricultores de las islas.

En números generales, esta apuesta supone un aporte para el campo canario de 22 millones de euros por cada cadena que la implementa, con su consiguiente beneficio a la sociedad de respeto ambiental, ahorro de emisiones a la atmósfera y salida a las producciones estacionales y de proximidad.

Camino al autoabastecimiento

Alianzas

La producción Kilómetro Cero cumple con una función logística y económica pero sobre todo social, en su trabajo de crear conciencia entre la ciudadanía sobre el sector primario y el medio rural y poner en valor las bondades de la tierra. De esta forma, el modelo potencia las alianzas y permite a los agricultores y ganaderos optimizar recursos y capacidades técnicas y de venta.

Mil millones

Gracias al Kilómetro Cero se está implementando la planificación del suelo, la participación de pequeños productores y ganaderos y los marcos regulatorios del sector, creando mejores condiciones para producir localmente y así proveer a los casi mil millones de personas que cultivan en el mundo en zonas urbanas en sus cercanías.

Agroecología

La tendencia y la fuerza que va cogiendo este modelo ha permitido a los agricultores de las islas acercarse a la agroecología, que conjuga los conocimientos tradicionales del campo y la ciencia moderna con el objetivo de crear un sector primario económicamente viable, sostenible, justo, que potencia lo tradicional y que se aleja de los agrotóxicos y transgénicos, recuperando los sabores y variedades auténticas de las islas.