Bob Odenkirk (i) y Rhea Seehorn (d) en una escena de la serie 'Better Call Saul'. / AMC

Saul

Nunca hubiésemos podido entender bien al abogado sin haber conocido a Kim Wexler, su compañera de trabajo, su amiga y después su esposa, con la que nos ha regalado una de las historias sobre relaciones adultas mejor contadas de las ficciones actuales

MIKEL LABASTIDA

Hace semanas que terminó 'Better Call Saul' y todavía me viene a la memoria de vez en cuando. Esto podría parecer una estupidez, porque tampoco ha pasado tanto tiempo desde que se emitió el capítulo final de la obra de Vince Gilligan. Pero no es tan sencillo que una serie deje huella en estos tiempos en que se estrenan diez cada viernes y se anuncian otras tantas cada lunes. Todo se consume y se olvida rápido. Muy rápido. Todo menos 'Better Call Saul'.

La precuela de 'Breaking Bad' estaba concebida para consumirla con atención, sin prisas y sin ideas preconcebidas. Porque, aunque se pareciese, no tendría nada que ver con lo que ya habíamos visto y porque no iban a tener prisa por descubrirnos cuáles eran sus verdaderas intenciones. Más allá de contarnos quién era Saul pretendía hacer un retrato de cuánto influyen los que nos rodean en la manera en la que nos comportamos, en las decisiones que tomamos. Nunca hubiésemos podido entender bien al abogado sin haber conocido a todos los que le han rodeado, en especial, esa Kim Wexler, su compañera de trabajo, su amiga y después su esposa, con la que nos ha regalado una de las historias sobre relaciones adultas mejor contadas de las ficciones actuales. No se nos olvida.

La actriz Rhea Seehorn, por cierto, va a protagonizar el próximo proyecto de Gilligan, que se lo ha quedado Apple TV+, empeñada en ser la próxima HBO. Seehorn merecía haberse llevado todos los premios del mundo en los últimos años. No los ha ganado. Posiblemente porque formaba parte de una serie que nada tiene que ver con las exigencias actuales entre los usuarios de las plataformas. También es verdad que gracias a esa singularidad tardaremos mucho en olvidar a Saul y los suyos.