Antonio García Ferreras en 'Al Rojo Vivo' / R.Bravo

La mañana es muy seria en la televisión

Los programas matinales han centrado sus contenidos en la información política y los sucesos

J. MORENO Madrid

La televisión tardó casi 30 años en madrugar. Más allá de la medianoche, el cierre de emisión y el himno español, junto a las imágenes de la Familia Real, daban las buenas noches a los espectadores con la carta de ajuste. La programación de Televisión Española amanecía cerca del mediodía y la franja matinal estaba dominada por la radio. La incipiente democracia y las ansias de libertad provocaron la edad de oro del transistor, donde Iñaki Gabilondo y Luis del Olmo comenzaron a despuntar y revolucionaron las ondas con un estilo de programa informativo y magacine radiofónico del que todavía bebemos.

Hasta 1986 la pequeña pantalla no existía por la mañana. Pero TVE necesitaba preparar el terreno ante la inminente llegada de la televisión privada además de una modernización en la parrilla que nos acercara más a Europa. La cadena pública se fijó en el francés 'Télématin' (emitido en la antigua Antenne 2) y en 'Breakfast time' (BBC) para estrenar 'Buenos días', su primer programa matinal que estuvo presentado por el periodista José Antonio Martínez Soler.

La apertura temprana de la televisión cambió los hábitos de una población que solo podía sintonizar un único canal para informarse, entretenerse y formarse. Junto al primer informativo, otros espacios como 'Puesta a punto', de Eva Nasarre, 'Cesta de la compra' y las telenovelas, se fijaron en un público tradicional. Más de tres millones de espectadores siguieron aquella novedad.

Al año siguiente, frente a esa visión clasista de una televisión para amas de casa, Pilar Miró encargó a Jesús Hermida un nuevo formato matinal que consolidó a un amplio grupo de mujeres periodistas (María Teresa Campos, Nieves Herrero, Irma Soriano.), que fueron fundamentales en el desarrollo del panorama televisivo durante los años venideros. 'Por la mañana' (1987-1989), con cierta inspiración de la televisión norteamericana de la que Hermida aprendió durante sus años como corresponsal en Estados Unidos, puso los cimientos a lo que hoy conocemos como magacine o contenedor.

Aquella visión de la televisión se mantuvo durante la década de los 90 con María Teresa Campos en 'Pasa la vida' (TVE) y 'Día a Día' (Telecinco). La malagueña se convirtió, por méritos propios, en la 'reina de las mañanas'. La imbatible. Sus magacines se popularizaron con momentos que continúan en el imaginario colectivo: 'El corrillo', 'El tendedero'... Pero María Teresa también fue pionera al introducir el análisis de la actualidad al mediodía.      

Prejuicios

La presentadora tuvo que luchar frente a los prejuicios demodé de los directivos que pensaban que la política no interesaba a la audiencia matinal, formada en su mayoría por mujeres. En TVE no lo consiguió, pero en Telecinco ganó la batalla y abrió una tertulia con periodistas que se convirtió en referencia y que también abría los teléfonos al público.

Lejos quedaron aquellos magacines donde se abordaban la salud, la moda o, incluso, se practicaba gimnasia. El 15-M también provocó una revolución en los contenidos matinales que modificaron la costumbre de la audiencia española. El surgimiento de fuerzas políticas emergentes se tradujo en una mayor presencia de políticos en televisión. El líder de Podemos, Pablo Iglesias, y el expresidente de Ciudadanos, Albert Rivera, se forjaron en platós de televisión antes de pasar por las urnas.

Tanto el extinto 'Las mañanas de Cuatro', presentado primero por Jesús Cintora y después por Javier Ruiz, como 'Al Rojo Vivo' (La Sexta) comenzaron a destacar ante la nueva política, que, al mismo tiempo, cambió la estructura de nuestra televisión. La información pura y dura, con política y sucesos, dejó en un segundo plano al entretenimiento. En el caso del espacio dirigido y presentado por Antonio García Ferreras, cerró la temporada que acabó en junio con un 15,6% de cuota de pantalla, su mejor dato histórico.

El magacine monopolizó y simplificó sus contenidos, con un formato que ha ido variando con el paso de los años acomodándose a las demandas del público. Lo que no cambia es el liderazgo, con 'El programa de Ana Rosa' (Telecinco) ganando las audiencias con un 18,7% de 'share' y 735.000 espectadores de media, su mejor resultado de los últimos doce años.