Kimberley Tell en una escena de 'Campamento Alba' / R.C

«Espero que haya acabado mi época de extranjera»

La protagonista de 'Campamento Albanta', que se estrena mañana en Atresplayer Premium, se interna en un centro de rehabilitación

JULÍAN ALÍA Madrid

A lo Michael Scofield, Olivia entra un campamento de rehabilitación en mitad de la naturaleza, con el objetivo de averiguar los motivos por los que su hermano se quitó la vida. La encargada de meterse en la piel de la joven es Kimberley Tell (Lanzarote, 31 años), de padre danés y madre inglesa, que deja de lado los personajes extranjeros para protagonizar 'Campamento Albanta', que se estrena mañana en Atresplayer Premium, la plataforma de pago de Atresmedia.

-¿Cómo es Olivia?

-Olivia, el hilo de conductor de la trama de la serie, se mete en el campamento alegando que tiene problemas, porque quiere averiguar qué pasó con su hermano, que estuvo el año anterior, y se suicidó. Así que ella va para buscar respuestas. Es un personaje bastante misterioso.

-Un poco como 'Prision Break', ¿no?

-¡Es verdad! La vi hace mucho tiempo y no me acordaba de que entraba en la cárcel por eso.

-¿Se apuntaría a un campamento así en la vida real?

-A éste en particular, no (risas), pero a otro en el campo, con un laguito fresquito. no estaría mal.

-Los motivos que llevan a los personajes al campamento son muy distintos. ¿Cómo es esa mezcla?

-Cada personaje entra por un problema propio personal, y se nota mucho la diferencia. Están bastante marcadas las personalidades de cada uno. Es superinteresante de ver, y te enamoras un poco de ellos.

-¿Ha encontrado alguna relación con el confinamiento?

-Tienen algo más de relación humana, pero es cierto que están ahí un poco en contra de su voluntad. Aunque debo decir que mi confinamiento ha sido bastante agradable. He estado con mis padres y mi gata, con mi jardín, en Lanzarote, así que no lo he sufrido del todo. Pero sí echaba de menos la vida social.

     

Acento propio

-¿Cómo ha sido rodar tan cerca de casa? Aunque cada isla esté en una punta.

-Tardo más en ir de Lanzarote a El Hierro que de Lanzarote a Madrid, por las conexiones. No sé por qué están tan mal (risas). Tengo que hacer trasbordo entre islas para llegar. Pero rodar en Canarias, que nunca lo había hecho, y poder irme en los ratos libres a casa de mis padres, ha sido la ilusión de mi vida. Y hablar también con mi acento, por supuesto.

-¿Significa eso que vuelve a hacer de extranjera?

-¡No! Por fin soy española. Espero que ya haya acabado mi época de extranjera.

-También tiene una vertiente musical. ¿Siempre había estado ahí?

-Sí. De pequeña soñaba con ser cantante, pero lo dejé un poco de lado. Lo ignoré durante mucho tiempo, y realmente surgió por tener un parón de trabajo como actriz. Así que empecé a dedicar mi tiempo a crear música, y poco a poco ya estaba terminando un álbum.

-¿En qué momento decidió dar el paso?

-Llegó un momento en el me entró el pánico, porque no quería imaginarme dentro de 10 años arrepintiéndome de no haberlo hecho nunca. Eso sería de las peores cosas que me podrían pasar.

-¿Qué piensa cuando mira para atrás y ve todo eso conseguido?

-El tiempo va pasando y no te das cuenta. Tendemos a pensar lo que queremos hacer en un futuro, pero he conseguido cosas que quería. Pienso pasito a pasito y en la siguiente meta. Con el mundo de la interpretación estoy superagradecida, y en el de la música me siento orgullosa de mí misma.

-¿Cuál es esa siguiente meta?

-Pienso en pasos muy pequeños, para no agobiarme, pero ahora mismo me encantaría poder hacer un concierto, que hasta hace nada veía que iba a ser difícil. A finales de agosto daré el primero en Vigo. Y luego quiero seguir adelante.