Tamara Falcó. / R. C.

Tamara Falcó se sincera: «Para los cuernos soy muy cuadriculada»

La marquesa de Griñón se mostró agradecida en su reaparición pública tras destaparse la infidelidad de su prometido Íñigo Onieva

JOAQUINA DUEÑAS Madrid

A las siete y cuarto de la tarde del martes, Tamara Falcó salía en coche de casa de su madre, Isabel Preysler, y lo hacía por primera vez desde que decidiera refugiarse en su familia tras publicarse un vídeo en el que su novio, Íñigo Onieva, se besaba con otra mujer. Se dirigía a cumplir con un compromiso profesional en el Teatro Real acompañada por la representante Susana Uribarri. Era precisamente a través de ella como la marquesa de Griñón hacía sus primeras y esperadísimas declaraciones. El presentador del programa 'Sálvame', Jorge Javier Vázquez, llamaba por teléfono a Uribarri y Tamara decidía hablar con él y con todo su público para reconocer que aunque estaba todavía «un poquito en shock», estaba «contenta porque soy muy creyente y creo que todo pasa por algo».

Y es que, tal como recordó en su comparecencia ante los medios, ya en el Teatro Real, durante este tiempo «había muchas dudas sobre si yo lo permitía o miraba hacia otro lado. Así habéis podido ver que no era el caso». «Para los cuernos soy muy cuadriculada», confirmó. Impecable, con un traje de chaqueta negro, camisa blanca y cabello recogido, posó sonriendo en todo momento aunque se le observaba contención en el gesto mientras escuchaba a su alrededor voces de ánimo.

Serena y animada, aunque su voz había perdido su característico tintineo, la hija de Isabel Preysler se mostró muy agradecida por haber desmontado las mentiras que su novio le había contado sobre lo sucedido en el festival Burning Man. «Perdón porque durante mucho tiempo no os he creído y os quiero agradecer la labor de investigación que habéis hecho», dijo a Jorge Javier. La marquesa de Griñón explicaba cómo habían sucedido los hechos y ubicaba su epifanía sentimental al regreso de la boda a la que fue el pasado viernes acompañada por su novio, a pesar de que el vídeo del beso ya había salido a la luz.

Entonces, todavía confiaba en la versión de su pareja que no dudó en afirmar públicamente que las imágenes correspondían al año 2019. Al volver del enlace, tuvo oportunidad de ver un segundo vídeo en el que se demostraba que el beso se había producido en la edición de este año del festival estadounidense. «Ahí cambió todo», aseguró. «El viernes por la noche ya empezó a decir que podía ser verdad», explicó Tamara que contó que fue entonces cuando le dejó las cosas claras, por corto que hubiera sido el beso, de ser vedad todo habría terminado entre ellos.

Llegaba entonces el borrado de la foto de compromiso de su perfil y el bloqueo en las redes sociales al que había sido su compañero durante dos años. «Yo entiendo el amor de una forma un poco distinta. Quiero a alguien que tenga los mismos valores que yo y que me trate con respeto», afirmó. «El matrimonio es una promesa de amor eterno», reflexionó la hermana de Enrique Iglesias, por lo que «estoy contenta de que haya sido ahora. Si hubiera salido estando casada, o peor, con familia, habría sido terrible», incidió. «Y, la verdad, si no llego a tener esos vídeos… decidí apostar por mi ex novio y lo llevé hasta el límite, hasta que realmente vi que era verdad», reconoció. Yo he confiado hasta que ha sido evidente». En este sentido reconoció que Íñigo Onieva «me lo negaba siempre sin ninguna duda». «Si hubiera sabido un poquito de todo esto, no habríamos llegado hasta este punto», aseguró. «No me mentía solo a mí, ha mentido a todo el mundo», destacó.

Y es que, aunque el ingeniero trabaja en la noche y ha viajado solo en numerosas ocasiones, Tamara dijo que ella nunca ha tenido ningún problema con eso. «La verdad es que, aunque es difícil de creer, siempre he creído que una relación tiene que darte una libertad y la base es la confianza». Además, señaló que «el Íñigo con el que yo me he prometido no tiene nada que ver con ese Íñigo». Después de todo, «estaba enamorada». Sobre la posibilidad de volver con su expareja, respiró hondo y cerró los ojos para terminar mostrándose taxativa: «Lo veo imposible».

Tamara relató también que ha pasado mucho tiempo rezando durante estos días desde que se destapara la infidelidad de su pareja lo que le ha valido de consuelo. «Estoy contenta porque confío mucho en Dios y esto solo puede ser para bien». En este tiempo se ha refugiado en su familia y en sus amigos que la han visitado en la casa de su madre y precisamente sobre ella guardaba la marquesa una última perla. Tirando de ironía y sentido del humor en este complicado momento, al ser preguntada sobre qué le había dicho Isabel Preysler, respondía riendo: «Mi madre… creo que filtró los vídeos», para terminar con una carcajada.