Catherine Zeta-Jones y Michael Douglas han subido a la cuenta de Instagram de la actriz.

Gente al sol

El subidón de Catherine Zeta-Jones

Sus mensajes oscilan entre «qué bonita es Mallorca» y «qué buena estoy yo»

ARANTZA FURUNDARENA

Mallorca de la A a la Zeta... A la Zeta-Jones, Catherine, que ya se ha recorrido todos los rincones en su yate y ejerce en las redes sociales como rendida embajadora de la isla y sus productos. Sin olvidarse de lucir el palmito, que esa es una tentación irresistible para una estrella de Hollywood. Las vacaciones de la coprotagonista de 'El Zorro' en su fabulosa finca de S'Estaca, asomada en sentido literal al intenso azul del Mediterráneo, oscilan entre el «qué bonita es Mallorca» y «qué buena estoy yo a mis 51». A lo que habría que añadir la parte lucrativa, porque la actriz no pierde ocasión para promocionar su firma de moda y cosmética 'Casa Zeta-Jones', donde lo mismo te vende un lápiz de ojos que unos zapatos veganos...

Nunca se ha sabido de ningún zapato que comiera carne, pero el marketing no tiene enmienda y coloca la etiqueta vegana allá donde le place. Al menos sabes que los zapatos de Catherine no te van a devorar los pies. Si acaso, como veganos que son, podrían comerse el pasto de su jardín, pero ese ya es otro cantar... La Jones empezó vendiendo hace unos años ropa de cama y de casa y ya, imparable, decidió ponerle su marca a todo: desde café recién molido a productos de belleza, pasando por las 'cucharas del amor' que no son exactamente para remover el café sino para regalárselas a tu pareja, tal como manda la tradición galesa.

La que sale emprendedora ni en vacaciones cuelga la chapa. Y la mujer de Michael Douglas que, según ha confesado ella misma, sufre un trastorno bipolar, puede llegar a experimentar momentos de euforia que la convierten en una mujer entusiasta e hiperactiva. Por las fotos y vídeos que está subiendo a su perfil de Instagram podría decirse que Catherine se ha venido muy arriba y está viviendo este año el subidón del verano, sin necesidad de jugar al sorteo extraordinario de la Once.

S'Estaca es una singular edificación sobre un acantilado a los pies de la sierra de Tramuntana, una finca rural aislada del mundo y con vistas a unos atardeceres de fábula. El archiduque Luis Salvador de Austria se la entregó a la campesina Catalina Homar a finales del XIX para que cultivara viñedos y desde entonces la casa ha sido testigo de momentos extraordinarios (y extravagantes). Entre otros, el magreo al borde de la piscina de Douglas y Zeta-Jones, que a él le costó el divorcio de su anterior mujer, Diandra.

Crisis superadas

Estas semanas, la casa asiste muda al encandilamiento súbito de su propietaria con todo lo que le rodea: desde unos tomates de la huerta a unos calabacines («Oh, extremadamente grandes...»), un baño en el mar, una sesión de fitness en la cubierta de un yate, una tormenta nocturna, el reencuentro con sus padres, a quienes no veía desde hace tiempo por culpa de la pandemia, o la visita de su pequeña sobrina Ava Zeta. Con ella la actriz ha grabado un enternecedor vídeo en el que Catherine habla en inglés y la niña, sentada en su regazo, lo traduce al galés.

La actriz galesa ha superado en los últimos años numerosas crisis, tanto de pareja (llegó a estar casi un año separada de Michael Douglas) como de salud (él ha sufrido un cáncer de garganta y a ella la han internado varias veces para tratar su bipolaridad), pero este verano esta imparable mujer que se define a sí misma como «madre, esposa, actriz, compositora, bailarina, exploradora del mundo y fanática de los interiores» ha decidido dejar atrás las sombras y bañarse en luz mediterránea.