Festival de San Sebastián

Ryan Gosling descubre el lado oculto y patriótico del primer viaje a la Luna

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25/09/2018

El actor presentó en el Festival de San Sebastián la cinta ‘First Man’, su segunda película bajo las órdenes de Damien Chazelle, en la que da vida al astronauta norteamericano Neil Armstrong.

Después de recorrer Los Ángeles bailando en La la land, Ryan Gosling se enfunda el traje de astronauta en First Man, un filme que el actor canadiense considera «muy patriótico», a pesar de que se centra en la cara más oscura del viaje a la Luna de Neil Armstrong.

Gosling, que desató el domingo la locura a su llegada a San Sebastián, presentó ayer en la sección Perlas su segundo trabajo junto al director Damien Chazelle. «Se está hablando mucho de si la bandera estadounidense aparece o no lo suficiente, pero cuando la gente la vea se darán cuenta de que la película es muy patriótica», dijo el actor, una de las grandes estrellas de esta edición del festival.

«La idea de centrarnos en la experiencia más personal es lo que hace que la película sea única, porque del viaje a la Luna hemos leído mucho, pero no tanto de cómo lo vivieron sus protagonistas; en ese sentido es una historia íntimamente americana y a la vez universal, habla del duelo y el sacrificio, de vivir tu vida más allá de tus intereses personales», describió el protagonista de Drive.

La película se basa en la biografía escrita por James R. Hansen, a partir de entrevistas con el propio Armstrong y desvela el alto coste personal que este viaje supuso para su familia, para sus compañeros y para el país en general. «Damien y yo siempre hablábamos de la Luna y la cocina, cómo crear esa dualidad del hombre dotado con una gran sabiduría científica que explora los misterios del universo y luego vuelve a casa para sacar la basura e intentar ser padre y marido», explica Gosling.

Al mismo tiempo, el filme busca transmitir al espectador el peligro real que implicaban esas misiones, metiéndolo en la cabina de mando con los astronautas y mostrando que la tecnología de esa época no tenía nada que ver con la actual.

Si para rodar La la land Gosling aprendió a tocar el piano en tres meses, en esta ocasión se propuso aprender a pilotar y llegó a tomar algunas clases. «Pero enseguida me di cuenta de que mi foco debía estar en su personalidad, que era realmente compleja, tenía mucho trabajo que hacer ahí» asegura.

En la pantalla se ve a Armstrong como un tipo hermético y que no expresaba sus emociones. Gosling dice que recibió ayuda por parte de los hijos, la exesposa del astronauta y otros familiares y personas que trabajaron con él para «intentar comprender al hombre». En cuanto a la preparación física y profesional, la NASA les abrió las puertas y asistieron a una especie de campo de entrenamiento espacial.

Por otra parte, ayer se presentó Viaje al cuarto de una madre, de Celia Rico Clavellino, una película que aborda el síndrome del nido vacío. La realizadora sevillana y las actrices de su ópera prima, Lola Dueñas y Anna Castillo, explicaron que la cinta es sobre todo una historia de amor que huye de retorcidos conflictos materno-filiales para abordar cómo viven las protagonistas la inevitable emancipación de la hija.