La cantante Raquel del Rosario. / efe

Raquel del Rosario salva a su hijo de las garras de un puma

La cantante ha reflexionado en Instagram sobre la experiencia que vivió hace unos meses en el jardín de su casa

SARA RUBIO

La cantante Raquel del Rosario (Gran Canaria, 38 años), exvocalista de El Sueño de Morfeo, ha dejado boquiabierto al mundo de las redes sociales al narrar la increíble historia que vivió el pasado 26 de agosto en el jardín de su casa, en Los Ángeles, California. Allí es donde reside junto con sus dos hijos, Leo y Mael, y su marido, Pedro Castro. La familia aún sigue intentando asimilar el ataque de un puma a Mael.

«Mami, voy al árbol a buscar fruta». Estas fueron las palabras que pronunció el pequeño Mael de 5 años antes de ser atacado por el felino. «El grito que escuché aún sigue resonando en mi cabeza, al igual que la imagen que vi al girarme. Un puma se había abalanzado sobre él y lo hería ferozmente con sus zarpas. No logro entender cómo atravesé el jardín en milésimas de segundo o de dónde provenía la fuerza que me hizo golpear repetidamente al animal con mis puños hasta quitármelo de encima», recuerda la cantante en un post de Instagram. Poco después aparecieron en el jardín su marido... ¡y un segundo puma!, pero la familia pudo refugiarse en su casa rápidamente, ya sin más incidentes.

«Siempre he dicho en tono de broma que algún día los ángeles de la guarda de mis hijos dimitirían por estrés. De camino al hospital con Mael me preguntaba si el suyo lo había abandonado», relata Del Rosario. Al llegar al centro médico, el doctor les confesó que «unos milímetros más y no lo hubiese logrado», refiriéndose a que Raquel actuó justo a tiempo para salvar la vida de su hijo. «Fue entonces cuando supe que su ángel no se había ido, estuvo ahí sosteniendo esos milímetros que separaban la vida de la muerte», confiesa.

Una vez en el hospital el pequeño fue intervenido quirúrgicamente. «Mi corazón se rompió por completo cuando le vi salir de la cirugía. Toda la fuerza que me había acompañado esa mañana se esfumó dejándome completamente indefensa ante un dolor que desconocía por completo», asegura. Pero finalmente Mael pudo recuperarse rápidamente de la operación y tres días después salió del hospital por su propio pie. Ahora, la cantante ha compartido una foto en Instagram mostrando las cicatrices que aún conserva el pequeño en la espalda.

El día del incidente, Raquel regresó un momento a casa para organizarse con Leo, su hijo mayor de 7 años, que fue diagnosticado de autismo hace algo más de un año. Y en ese momento llegaron las autoridades para recoger muestras de ADN. Y mientras revisaban la casa, descubrieron que el puma seguía en el jardín. Siguiendo el protocolo que marca la ley de California, sacrificaron al animal. «Desde la ventana observé como el otro puma, que resultó ser su hermano, regresaba al jardín acompañado de su madre. Ella se posicionó junto al cuerpo sin vida de su hijo e intercambiamos una mirada de dolor que jamás olvidaré. No se pueden imaginar los sueños que he tenido con ella», confiesa Raquel conmocionada.

«La vida nos habla a través de acontecimientos que muchas veces escapan a nuestra comprensión, que nos invitan a soltar el control, nos sitúan en el ahora y nos recuerdan que nuestros hijos son un precioso préstamo de la vida, que su alma tiene su propio plan ante el que solo podemos otorgar amor y dedicación», reflexiona.

Fernando Alonso, ex de la cantante, ha mostrado su apoyo a la familia en redes sociales, publicando un corazón y un emoticono de familia unida. Pero no ha sido el único, Sara Carbonero, Helen Lindes o Eva González también se han unido a las muestras de afecto y han querido resaltar el valor de las madres. Linda Morselli, la novia de Fernando Alonso, conmocionada por lo sucedido ha compartido este mensaje: «El amor de una madre no tiene límites. Toda mi admiración y respeto a esta gran mujer, madre y fuerza de la naturaleza. Sin palabras. Un abrazo inmenso».

Varios medios de comunicación de California se hicieron eco del ataque. Cuando regresamos a casa, el vecindario estaba lleno de camiones de prensa que cubrían la noticia. Me acurruqué en el asiento mientras contemplaba la escena por la ventanilla y sentí estar viviendo una auténtica película», relata. El pequeño Mael estaba encantado cuando contaba el suceso. «Es admirable cómo lo ha llevado y lo rápido que han sanado sus heridas», cuenta su madre.