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Guillermo y Máxima y sus hijas, este pasado 30 de junio, en el tradicional posado veraniego, en la playa de La Haya. A la izquierda, una vista parcial de su refugio griego. RC
La pasión griega de Willy y Max

La pasión griega de Willy y Max

Vacaciones a cuerpo de Rey ·

Los reyes de los Países Bajos, los grandes disfrutones de las familias reales, han hecho de su privilegiado refugio en el mar Egeo su paraíso

S. Rodríguez

Viernes, 4 de agosto 2023

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Hay quien sostiene que las vacaciones son un invento de reyes. Más concretamente el veraneo, el cambio de residencia en la época estival. Que las vacaciones, el descanso retribuido, son cosa bien distinta y no siempre implica el cambio de aires ni de colchón. No había -ni hay- casa real que se precie que no dispusiera -ni disponga- de su residencia de verano, a la que trasladaba -ahora ya no- la corte cuando los calores asomaban por la ciudad. Pero esos palacios siguen ahí, y muchos monarcas se cobijan en sus muros en las que entienden como vacaciones oficiales, con posados incluidos, para luego buscar el anonimato como unos turistas más. Aunque lo persigan, nunca lo logran del todo.

Si hay una pareja real en Europa que no se libra de la polémica veraniega es a la de los Países Bajos. A Guillermo Alejandro y Máxima. A Willy y Max. A los reyes de la eterna sonrisa. Dicen de ellos que son unos disfrutones, no hay más que ver cómo se entregan a tradiciones y bailes en los viajes oficiales y actos del día a día en los que quedan inmortalizados. Pero al llegar agosto buscan la playa, se alejan de cualquiera de los cuatro palacios oficiales de los que disponen los Orange en los Países Bajos y toman rumbo a Grecia. A su casita de vacaciones, con unas privilegiadas vistas del mar Egeo. A su edén.

Antes, eso sí, cumplen con una tradición que también siguen el resto de las casas reales: el posado oficial de verano. Máxima, cuando se convirtió en madre, llegó a un pacto con la prensa de su país para permitir que sus hijas crecieran sin la amenaza continua de ser perseguidas por los paparazzi. Dos posados al año, en invierno y en verano, y todos contentos.

Las pequeñas de la familia ya han dejado de serlo y si bien el posado invernal resulta bastante frío, el estival hace subir la temperatura. Máxima, Amalia, Alexia y Ariane se entregan ante las cámaras, juntas, por separado, por parejas. Se ponen al servicio de los fotógrafos en el lugar, siempre distinto y siempre dentro del país, que los reyes holandeses eligen para ir completando su álbum. Este año el lugar elegido fue la playa, la de La Haya, este pasado 30 de junio.

La operación Mozambique

Cumplido el compromiso, la familia real orange ya tiene vía libre para calzarse las chanclas y dejarse llevar por Doroufi, el pueblo griego cerca de Kranidi en el que en 2012 adquirieron, por 4,5 millones de euros, una fabulosa casa, enclavada en una finca de 4.000 metros cuadrados, que cuenta con tres dormitorios, cuatro cuartos de baño, un salón de 100 metros cuadrados, cocina de unos 60 y sala de juegos.

Habían conocido la zona dos años antes, en la boda del príncipe Nicolás de Grecia con Tatiana Blatnik. Y desde ese momento lo tuvieron claro: aquel era el paraíso que estaban buscando desde que tuvieron que renunciar a construirse una casa en Mozambique en plena crisis inmobiliaria, en 2009, por las críticas de su pueblo. Lo que no podían imaginarse entonces es que la polémica no les abandonaría en ningún momento.

Y eso que el gobierno heleno ha hecho la vista gorda con Guillermo y Máxima para que hicieran y deshicieran. Se contruyeron un muelle para disponer de puerto privado, se bloqueó el acceso a una playa cercana para disfrutar de mayor privacidad y hasta se levantó una nueva edificación, en terreno protegido, para albergar a los escoltas y personal de la famila real holandesa.

A pesar de las críticas de la opinión pública y de la oposición, el Gobierno griego, en una respuesta parlamentaria, aplaudió que los Reyes de los Países Bajos hubieran elegido su país como lugar de vacaciones y justificó razones de seguridad para autorizar todas las obras en esta zona del Peloponeso en la que veranean otros royal, como Pablo y Marie Chantal, o en su día lo hiciera Vladímir Putin.

Fue en pandemia, no obstante, cuando Guillermo y Máxima recibieron más críticas de su pueblo por su comportamiento no muy ejemplar, por hacer una escapada cuando los holandeses no podían viajar o por posar sin mascarilla cuando su uso era obligatorio. No obstante, si algo han demostrado es su capacidad para hacer oídos sordos a los contratiempos y enfrentarse a los problemas con una sonrisa.

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