Imagen de la campaña de la nueva colección de zapatillas de Balenciaga.

Lo feo está de moda

Balenciaga lanza una polémica colección limitada de zapatillas destrozadas

Gloria Salgado
GLORIA SALGADO Madrid

Tela desgarrada, efecto desteñido y aspecto sucio son las características inauditas de las zapatillas de moda. Vamos, como recién sacadas de un contenedor de basura tras muchos años de uso y disfrute. Una propuesta arriesgada y difícil de comprender que es obra y gracia del diseñador Demna Gvasalia (Georgia, 1981), director creativo de la firma de lujo Balenciaga. En la colección, llamada París, cuanto más destrozadas las zapatillas, más caras. Desde los 1.450 eurosde las tipo botin a las destalonadas de 395. De estética muy similara las populares Converse, todos los modelos están confeccionados en algodón desgastado y caucho, con el logotipo en el borde de lapuntera o en el lateral de la suela a modo de grafiti. Como en toda su obra, Gvasalia se escuda en el simbolismo que va más allá de la impactante imagen, pretendiendo crear piezas «para toda la vida».

Para la campaña, que ha sido todo un éxito, se han fotografiado unas zapatillas en peor estado que las puestas a la venta, afeando el producto y logrando la tan ansiada viralidad. Redes sociales, periódicos y revistas de distintos ámbitos se han hecho eco de la propuesta en línea con la célebre frase que reza que «lo importante es que hablen de ti, aunque sea mal». La cuestión es que, pese a las muchas críticas negativas, la mayoría de los modelos, tanto de hombre como de mujer, se han agotado en pocos días. Lo mismo ocurrió con sus crocs con tacón, el abrigo similar a los utilizados por los barrenderos o las bolsas clásicas de cuadros para ir al mercado que convirtió en el bolso por el que se pirraban las prescriptoras de moda. Tampoco tuvieron una gran acogida en sus inicios las ya populares Triple S. Ahora no hay vestidor que se aprecie de un buen amante del lujo urbano que no cuente con un par, entre ellas la heredera del imperio de Inditex, Marta Ortega.

Kim Kardashian en la Gala Met de 2021 con un estilismo de Balenciaga. / Afp

Y es que, aunque muchos se rasguen las vestiduras por la transformación de la firma homónima del gran maestro de Guetaria, Cristóbal Balenciaga, el diseñador georgiano es el líder indiscutible de la moda urbanaactual. Gvasalia se siente cómodo tambaleando los códigos establecidos con sus siluetas exageradamente grandes y su estética particular, arrodillando al lujo ante su moda urbana con seguidores fieles como Kanye West, Rihanna, Justin Bieber o su embajadora, Kim Kardashian. Fue en la Gala Met de 2021 donde cubrió de tela negra de pies a cabeza a la celebridad, sin un solo resquicio de piel al descubierto, creando uno de los estilismos más virales de lahistoria. No hizo falta mostrar nada para saber que bajo el atuendo estaba Kardashian, demostrando que sus voluptuosas curvas son reconocibles sin enseñar su rostro. A ella no le hacía gracia que su cara no se viese, pero las directrices del diseñador son órdenes para ella. Como cuando le pidió que se embalase con una cinta de carrocero. Eso sí, con el logotipo de la firma impreso bien grande para que quede claro quien manda.

Gvasalia no es un nombre conocido por el gran público, eclipsado por el nombre de la firma para la que trabaja. Sin embargo, cuenta con un espectacular bagaje profesional. Tras estudiar economía internacional en laUniversidad Estatal de Tiflis y graduarse en diseño de moda en la Real Academia de Bellas Artes de Amberes, se unió a la Maison Martin Margiela, donde fue responsable de las colecciones femeninas hasta 2013, cuando fue nombrado diseñador principal de las colecciones de prêt-à-porter femeninas en Louis Vuitton, donde estuvo bajo la dirección de Marc Jacobs y Nicolas Ghesquière. Un año después, junto a su hermano y unos amigos, lanzaba la exitosa marca Vetements,que presentó en la Semana de la Moda de París. En 2015, Gvasalia se convirtió en el director creativo de Balenciaga, sucediendo a Alexander Wang. La historia continuará.