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Los perros de raza corgi de Isabel II, criados como reyes

Los perros de raza corgi de Isabel II, criados como reyes

Comen ternera, pollo y cordero, «todo bien cortado en cubitos para evitar que se ahoguen y haya un problemón en palacio», dice un exchef

Pilar Vidal

Miércoles, 10 de junio 2020, 10:37

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Darren McGrady, antiguo chef en el palacio de Windsor, ha colgado un vídeo donde revela la lujosa vida de los simpáticos perritos de raza corgi de la reina Isabel II. El primero que llegó a su vida fue cuando ella tenía sólo cinco años y su padre, el rey Jorge VI, le regaló una hembra a la que bautizó con el nombre de Susan, quien fue la gran matriarca de una larga dinastía que terminó en abril de 2018 con la muerte de Willow. Este fue el último perro descendiente de Susan. En su tumba se puede leer: ‘Un fiel compañero de la Reina’. Su pérdida es la que más le ha afectado. La soberana inglesa ha llegado a tener 30 corgis de catorce generaciones. Es tal el amor que siente por ellos que protagonizaron el vídeo de los Juegos Olímpicos de 2012 de Londres, junto al actor Daniel Craig, y hasta tienen una película de animación ‘Corgi: un perro real’.

A cada viaje se lleva alguno con ella y se les permite asomar el hocico en algunas reuniones oficiales. Duermen en unas cestas de mimbre en una habitación especial y son cuidados por dos mayordomos llamados Doggie 1 y Doggie 2, asegura el exchef McGrady.

En los 90, la reina decidió contratar a un psicólogo de animales para tratar su agresividad (la de los perros) ya que mordieron a algunos empleados de Buckingham. El chef de palacio diseñaba un menú especial para cada día de la semana. Los canes de la reina comían un día ternera, otro pollo, otro cordero... no se privaban de nada. «En las cocinas reales es casi como estar en una familia normal, con perritos entrando y saliendo de la cocina todo el tiempo», detalla McGrady. «Todo se cortaba en cubitos muy finos para asegurarse que no hubiese huesos en la carne. Imagínense que esos perros se ahogaran ¡Vaya problemón!».

Todos los días uno de los sirvientes de la reina de Inglaterra baja a la cocina a eso de las dos o tres de la tarde, recoge los platos con la comida y se los lleva arriba para alimentarlos. Cada mascota tiene su propio plato y los alimenta personalmente después de tomar su té.

Los perros son acicalados con finos cepillos y cuando se les acaban o se desgastan, la reina tiene listas réplicas idénticas, para que nada altere su rutina y cuidado. Todos los Corgis fallecidos han sido enterrados en un cementerio construido para ellos, en el Castillo de Balmoral. Hace cinco años, Isabel II, que el pasado abril cumplió 94 años, decidió que no criaría más esta raza ya que tras su muerte no quiere dejarlos desamparados.

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