Richard Gere y Alejandra Silva, en una imagen de archivo en el Festival de San Sebastián.

Lacón con Gere

El actor se relaja con su mujer, Alejandra Silva, y sus hijos pequeños en la localidad coruñesa donde ella pasó su infancia

ARANTZA FURUNDARENA

En un viaje en el tiempo, ahora mismo Richard Gere sería vecino de Franco... El actor se relaja estos días en la casa familiar de su mujer en Galicia, un chalé con tejado de pizarra, privilegiadas vistas a la bahía de Oleiros (La Coruña) y una escalera directa a la playa. La finca se encuentra en la misma zona del arenal donde veraneaba el dictador con su familia. Pero por suerte para el actor y activista estadounidense los viajes en el tiempo solo existen en las películas, así que puede descansar tranquilo, sin necesidad de manifestarse con una pancarta.

Gere y su actual esposa, la española Alejandra Silva, están estos días de fiesta o, por decirlo en gallego, 'a feira', como el famoso pulpo. El domingo disfrutaron de una sardinada en una de las fincas que la familia de Alejandra tiene en Oleiros. Y el sábado, junto a la suegra del actor y otra acompañante, almorzaron en el restaurante El Refugio, un referente de dicha localidad donde se pueden degustar ostras, centollas, almejas, percebes... Y el célebre lubrigante gallego.

Sin embargo, es muy probable que Richard Gere no probara ni las sardinas ni el marisco. El coprotagonista de 'Pretty Woman' es budista y un apóstol del veganismo. De hecho, hace unos años, visitó Bodh Gaya, la ciudad india donde Buda supuestamente alcanzó la iluminación, y apoyó junto al Dalai Lama un proyecto para convertir el lugar en zona vegetariana. Incluso animó a sus habitantes a abandonar el consumo de carne y pescado. Según el periodista Martín Bastos, del diario 'La Voz de Galicia', a Gere lo que le llamó curiosamente la atención en Oleiros fue el aceite y lo cató en sus distintas variedades.

Ir a Galicia y no comer marisco es como ir a París y no ver la torre Eiffel ni de lejos, pero es que el budismo de Gere se remonta a más de tres décadas y lo tiene ya muy arraigado. Su esposa, también. Hace unos años, cuando todavía no se habían casado, la pareja reunió a sus amigos en un restaurante vegetariano de Madrid, el BumpGreen, y los obsequiaron con ensaladas de quinoa, cremosos de calabaza y ceviche de setas y remolacha...

Mucha amabilidad

Como buena estrella de Hollywood, Richard Gere ha creído que es buena idea pasear por Galicia cobijado bajo un sombrero. Pero no ha podido evitar que algunos lugareños lo reconozcan e incluso le pidan hacerse fotos con él. Con mucha amabilidad, Gere por ahora ha declinado la oferta. El actor, que el 31 de este mes cumplirá 72 años, y su mujer, de 38, han viajado a Oleiros con sus dos hijos, Alexander, de dos años y medio, y el bebé (sin nombre conocido) que tuvieron en plena pandemia. También les acompaña Albert, el hijo de ocho años que Alejandra tuvo con su anterior marido. Gere a su vez es padre de Homer James Jigme, de su matrimonio con Carey Lowell, pero el chico ya tiene 21 años y hace su vida.

La última foto que publicó Alejandra Gere (apellido que adoptó al casarse con el actor en 2018) en su perfil de Instagram se remonta al 28 de marzo, y es una imagen de ellos dos posando en una playa con un mensaje de apoyo a los activistas de Open Arms.

Gere y Silva se consideran almas gemelas, unidas por el amor, el budismo y el activismo. «Soy el hombre más feliz del universo», declaró el actor el día de su tercera boda. En Galicia, la pareja ha encontrado un refugio idílico. Aunque no es oro todo lo que reluce... Según publicó recientemente 'El Confidencial', un juez ha sacado a subasta varias fincas del padre de Alejandra, Ignacio Silva Botas (abogado y exdirectivo del Real Madrid) por una deuda de 24 millones de euros contraída con un banco.