La fiesta de la cuarentena del príncipe belga

La reunión de 27 personas a la que acudió el príncipe Joaquín subleva a la Junta de Andalucía, que la tilda de «enorme irresponsabilidad»

PILAR VIDAL /MADRID

La familia real belga se ha visto obligada a confirmar que el príncipe Joaquín, de 28 años, ha dado positivo en coronavirus tras haber asistido a una fiesta privada en Córdoba, en la que al menos había 27 personas. Sin embargo, la casa real no ha aclarado si el aristócrata contrajo la enfermedad en su país o durante su estancia en España. Por de pronto, los hechos han soliviantado a las autoridades autonómicas.

El presidente andaluz, Juan Manuel Moreno, criticó ayer la «enorme irresponsabilidad» de participar en eventos como el que investiga la policía en Córdoba, que superó el número de asistentes permitidos.

«Ese tipo de comportamientos no se pueden volver a repetir», decía ayer un enfadado Moreno. El hijo de Astrid de Bélgica y sobrino del rey Felipe II cometió dos errores graves: asistió a una fiesta donde se congregaron más de 15 personas, algo que no está permitido en la fase 2, y no permaneció catorce días en cuarentena, norma establecida para todos los extranjeros que viajan a España durante el estado de alarma.

El anfitrión de la reunión ilegal se enfrenta a una multa de hasta 10.000 euros

La Junta de Andalucía pudo ayer localizar a los últimos cinco sevillanos que asistieron a la reunión que se celebró en una vivienda particular de la capital andaluza. Todos ellos, como el resto, han sido puestos en cuarentena. La investigación está en manos de la Policía Nacional, que determinará si hubo irregularidades y establecerá las sanciones pertinentes, que podrían ascender hasta los 10.000 euros para el anfitrión.

Según la denuncia, el aristócrata procedente de Bélgica llegó a Madrid en avión el pasado 24 de mayo y viajó el mismo día en AVE hasta Córdoba. Dos días después, el 26 de mayo, celebró una reunión en una casa con amigos y familiares a la que acudieron 27 personas.

Al parecer, Joaquín notó síntomas de la Covid-19 al día siguiente y el día 28 fue sometido a la prueba PCR por los servicios sanitarios de Córdoba. Pero, ¿qué hacía el príncipe belga en Córdoba? Hay versiones encontradas. Algunos aseguran que lleva tiempo viviendo allí para estar cerca de su novia, Victoria Ortiz Martínez-Sagrera, miembro de una conocida familia cordobesa aficionada a los caballos y a las monterías y a la que conoció en otoño de 2014 en Bruselas, cuando ella realizaba unas prácticas en el Parlamento Europeo.

Sin embargo, en palacio no quieren hablar de esta relación, aún no confirmada de forma oficial, y se limitan a decir que el joven príncipe había viajado a España «para una reubicación profesional como parte de una pasantía en una empresa».

Y a lo que todos llaman fiesta, ellos se refieren como reunión. Otras fuentes señalan que no hubo una parranda con 27 personas presentes, sino dos reuniones con doce y 15 personas, incluido el príncipe belga. Primero hubo una comida familiar en una finca el lunes con doce personas y un almuerzo el martes por la tarde con otras 15 en un chalet de la capital. En ambas Joaquín habría estado acompañado de su novia Victoria. La relación entre el príncipe Joaquín de Bélgica y la cordobesa parece estar consolidada, aunque se resisten hablar de planes de boda tras seis años de noviazgo. La intención de él sería renunciar a sus derechos dinásticos para casarse con ella. En la actualidad, es el décimo en la línea de sucesión al trono belga.