La princesa Eugenia de York, junto a su esposo Jack Brooksbank, del que han salido a la luz unas fotos junto a unas modelos en topless. / EFE

Gente al sol

El 'hombre íntegro' que vendía tequila

Charlene de Mónaco anuncia que se queda en Sudáfrica hasta octubre por un problema de oídos

ARANTZA FURUNDARENA Palma

Nada es lo que parece. Y menos en las familias reales europeas. Sarah Ferguson ha salido en defensa de su yerno, Jack Brooksbank, recién fotografiado en un yate junto a unas modelos en topless, y ha querido echarle un capote diciendo que él es un «hombre de integridad». Que tenga cuidado Sarah, porque según lo que haya hecho Brooksbank con alguna de esas modelos, lo mismo se tiene que separar de Eugenia de York para casarse con la chica del barco. O en su defecto, ponerle un estanco. Un hombre de honor (de los de antes) lo haría.

Tampoco Charlene de Mónaco está en trámites de separación, como se venía especulando. No. Si lleva desde mayo en Sudáfrica sin poder ver a su familia es, según ha explicado ella misma a una emisora de radio local, por culpa de una infección de oídos que le impide volar y que la obligará a permanecer en su país natal nada menos que hasta finales de octubre.

En un planeta regido por la ley de la gravedad las cosas acaban irremediablemente cayendo por su peso. Así que el tiempo dirá si las versiones oficiales sobre el yerno de Sarah Ferguson y sobre la esposa de Alberto de Mónaco se ajustan a la realidad o por el contrario coinciden con la letra de aquella famosa canción de Celtas Cortos: «Cuéntame un cuento y verás qué contento...»

Las fotos del marido de Eugenia de York en un barco surcando las aguas de Capri junto a tres esculturales mujeres, alguna de ellas sin la parte de arriba del bikini, las han publicado los tabloides británicos. Y hasta dan los nombres de las interesadas: Rachel Zalis, Maria Buccellati y Erica Pelosini. Esta última, Pelosini, es la exasistente de la célebre periodista italiana Anna dello Russo y está considerada una autoridad en el 'streetstyle'. En 2014 se casó por todo lo alto en Capri con el zapatero de lujo Louis Leeman y, que se sepa, siguen juntos. La morena, Buccellati, es una conocida modelo cuyo lema «Girls just want to have fun» (las chicas solo quieren divertirse) lo dice todo...

Sin embargo, la tercera, Rachel Zalis, es la directora global de Casamigos, la marca de tequila de George Clooney para la que Brooksbank trabaja como embajador, lo cual podría ayudar a demostrar que el yerno de Sarah Ferguson en realidad no mentía cuando le dijo a su mujer que se iba a un viaje de negocios... Cierto es que esas fotos del yate chirrían al compararlas con la cándida imagen que ofrecieron Eugenia de York y su marido (sobre todo, su marido) cuando hace solo seis meses presentaban al mundo a su bebé recién nacido. Pero también resulta evidente que vender tequila no es como vender seguros de defunción. Quizás al bueno de Brooksbank lo único que se le pueda achacar sea un exceso de celo en la promoción y difusión de su producto.

A 2.000 metros de altitud

Lo de Charlene Wittstock también podría ser exceso de celo pero con respecto a la salud. «He decidido curarme y me voy a tomar el tiempo necesario», ha declarado rotunda la exnadadora. Su problema sería una fuerte infección nasal y un problema de equilibrio en los oídos que le impediría volar por encima de 2.000 metros de altitud. Y como volver a Mónaco en avioneta no parece una opción, tendrá que permanecer en Sudáfrica hasta bien entrado el otoño. «Nunca había estado tanto tiempo separada de mi familia», dice la princesa monegasca. La pregunta sería por qué no la visita Alberto con sus hijos... Los rumores de divorcio suenan cada vez más alto. Aunque Charlene, tal vez por su problema de oídos, no los escuche.