Emociones a golpe de clic

24/07/2019

Captar la ternura, espontaneidad y naturalidad de la vida y de los más pequeños es la pasión de la fotógrafa grancanaria, que ya ha obtenido premios internacionales.

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Maestra de infantil, Esther Torres comenzó a estudiar fotografía «como hobby», como ella recalca, y hoy en día en su modus vivendi, especializada en fotografía infantil y familiar. A sus 33 años de edad, esta joven grancanaria siempre ha estado vinculada al mundo infantil. Primero como maestra y ahora como fotógrafa, junto a su formación como psicomotricista educativa y preventiva, Esther Torres expresa en sus imágenes su pasión hacia la infancia y la inocencia.

«Durante años ejercí como maestra de infantil y psicomotricista en un colegio. Por el camino, estudié fotografía durante un año en Barcelona, y lo que empezó en 2012 como un hobby se convirtió en profesión con el paso de los años. Realicé el primer workshop especializado en recién nacidos en el año 2014, con Kelley Ryden y Tracy Raver. A partir de entonces, he tenido el placer de recibir formación por parte de grandes fotógrafos como son Elena Shumilova, Davinia Madrigal y Toni Lara», destaca. La formación en varios congresos de fotografía infantil y familiar también han complementado su magisterio fotográfico, un mundo en el que se encuentra feliz y con ganas de seguir avanzando.

«Son mis ojos los que fotografían y en mi memoria queda esa imagen permanentemente. Para mí la fotografía tiene que transmitir aquello que he sentido al disparar, si no, no tiene sentido alguno. Me siento como una niña detrás de mi cámara. Captar la ternura, espontaneidad y naturalidad de la vida, y de los más pequeños, es mi pasión. Capturar momentos, expresiones y sentimientos es mi objetivo, partiendo siempre de la naturalidad, la comodidad y el placer», comenta.

Durante sus sesiones, la pasión y la paciencia son elementos fundamentales para desarrollar su trabajo y las anécdotas son múltiples. El trabajo de Esther es muy variado, ya que la fotografía infantil y familiar engloba un abanico muy amplio. Las fotos en su estudio de los recién nacidos se convierten a veces en experiencias inolvidables durante horas, «ya que cada bebé es un mundo y hay sesiones complicadas. Jajaja», destaca. Ser psicomotricista le ayuda a observar el tono muscular del bebé, la energía que tiene, así como lo relajado que está para poder hacer una buena técnica de posado para la sesión.

Por ahora, su trabajo se está viendo recompensado y para ella lo mejor es «el boca a boca que se produce entre los clientes, aunque lo fundamental es que las familias se queden con una experiencia positiva, ya que esos recuerdos se guardarán toda la vida». Al margen de las fotografías a recién nacidos y a los niños en general, Esther Torres se ha especializado también en las fotos en el parto. «Contar una historia, la del nacimiento, es el objetivo de este tipo de reportaje. La llegada de un nuevo miembro es el momento más importante y emotivo de una familia, es por eso que esta fotografía me apasiona. La gran carga emocional que se respira es única e irrepetible. Tener la oportunidad de revivir ese momento y compartirlo con tu pequeño cuando crezca, hace que estas fotografías se conviertan en un tesoro familiar», relata.

Hasta el momento ha podido hacer distintos trabajos de partos en el Hospital Materno Infantil, «ya que en las privadas aún no se dan permisos».

«Captar emociones», así resume su trabajo Esther Torres, que en varias ocasiones, principalmente en las fotos de partos, tiene una carga emocional muy potente y que a ella también le llega. En su web www.etmfotografia.com se puede observar su trabajo profesional y las distintas áreas que abarca dentro de su especialidad de fotografía infantil y familiar.