Reina Isabel II. / AFP

Los candidatos a un título principesco en Europa

Aunque cada monaquía tiene su método, la tendencia es que el núcleo que conforma la familia real sea cada vez más pequeño

JOAQUINA DUEÑAS Madrid

La polémica sobre la otorgación o no del título de príncipe al pequeño Archie, el primogénito de los duques de Sussex, con implicaciones de tintes racistas puso sobre la mesa la Carta de Patente del rey Jorge V que, desde 1917, establece que solo los hijos y nietos de reyes reinantes pueden tener esa distinción. Por esa razón, el príncipe Guillermo y el príncipe Harry, lo son, así como sus primas y primos. Los hijos del príncipe Carlos y Diana de Gales tienen seis primos que deberían ser príncipes. Sin embargo, solo lo han mantenido Eugenia y Beatriz de York, las hijas de Andrés y de Sarah Ferguson. Por su parte, Peter y Zara, hijos de la princesa Ana, así como Luisa y Jacobo, los del príncipe Eduardo, no lo son por deseo expreso de sus padres.

La longevidad de la monarca británica ha permitido que se mantenga en el trono y que su hijo esté todavía esperando su turno a los 72 años. Esta situación dejaba fuera de la distinción principesca a los bisnietos de la reina por lo que, antes de hacer el primer hijo del heredero del heredero (es decir, del príncipe Guillermo), decretó que los nietos o nietas del príncipe de Gales también lo serían.

Aclarado este galimatías, ¿cuál es la situación en el resto de casas reales europeas? La tendencia general es que haya situaciones similares a la inglesa, con miembros que dejan de ser considerados altezas reales en incluso con algunos que se procuran un vida lo más anónima posible. Además, las monarquías reducen sus miembros representantes disminuyendo también, consecuentemente, las asignaciones económicas y aligerando la carga presupuestaria que puedan significar. Así las cosas, la británica resulta ser la monarquía con más príncipes.

En Dinamarca, los hijos de la reina Margarita y del príncipe Henrik, Federico y Joaquín, son príncipes y altezas reales. Sin embargo, los cuatro hijos de Joaquín, (Nicolás, Féliz, Enrique y Atenea) tienen título de príncipes y princesa pero no reciben el trato de alteza real.

El matrimonio Harald y Sonia de Noruega llevan tres décadas reinando en este país. Sus hijos, Haakon, el heredero, y Marta Luisa, son altezas reales y príncipes, si ben ella solo usa su título en los actos a los que acude a actos oficiales en representación de la familia real. Por su parte, los hijos del heredero, Ingrid Alexandra y Sverre Magnus, también lo son, aunque solo la primogénita tiene tratamiento de alteza real.

Por su parte, en Holanda, las tres hijas de los reyes Guillermo y Máxima, también son princesas y altezas reales, no así sus cinco primos, sobrinos de los monarcas actuales, lo que hace que su política a este respecto sea aún más restrictiva que la Casa Real británica. Se constata así a tendencia de las familias reales a estar conformadas por un núcleo muy reducido que solo implica a los reinantes y a sus descendientes directos, incluso, solo a sus herederos.

España y Mónaco

Algo similar sucedió en España con la llegada al trono de Felipe VI en 2014, que estuvo precedido por las primeras polémicas familiares. A partir de entonces, se considera familia real a don Felipe y a su esposa doña Letizia así como a sus dos hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía; además de a los reyes eméritos, Juan Carlos y Sofía. Las hermanas del Rey mantienen su título de infanta, con distinción de alteza real y grande de España. En nuestro país solo ostenta el título de príncipe, en este caso princesa, el heredero al trono. El resto de hijos de reyes son infantes.

Los hijos de Elena, Felipe Juan Froilán y Victoria Federica, solo tienen los títulos heredados de su familia paterna, los Marichalar, mientras que los hijos de Cristina no tienen título alguno después de que a sus padres se les retirara el ducado de Palma.

Mención especial merece el Principado de Mónaco. Allí, por ejemplo, nos encontramos que la hija que Estefanía tuvo con su exguardaespaldas, Camille Gottlieb, es la única sobrina del príncipe Alberto que no tiene ningún puesto en la línea de sucesión. En cualquier caso, esto no ha supuesto óbice para que la joven de 22 años, considerada la auténtica heredera de la belleza de su abuela, Grace Kelly, sea protagonista de actos como la reciente botadura de una embarcación de la que ha sido madrina y en el que ha contado con el apoyo de su madre, así como el de su tía Carolina y el del propio Alberto de Mónaco.