Pilar Pérez. / Albalab

La boticaria de la cosmética ecológica

Pilar Pérez emplea la riqueza que atesora la cornisa cantábrica para romper con los estereotipos de la belleza sostenible

Gloria Salgado
GLORIA SALGADO Madrid

La mayor riqueza de reservas de la biosfera está en la cornisa cantábrica. Y allí, en el municipio leonés de La Robla, en el valle del Alba, es donde Pilar Pérez (Vega de Magaz, 1960), sustituyó su farmacia tras más de 35 años como boticaria por un laboratorio independiente donde desarrolla una línea de cosmética orgánica propia, Albalab Bio. El propósito de esta emprendedora enamorada de su tierra siempre ha sido utilizar ingredientes naturales, evitando la presencia de sustancias nocivas. Pero Pérez quiso darle una vuelta de tuerca y hacer que sus cosméticos fueran no solo sostenibles, sino también altamente eficaces. «Para el envejecimiento cutáneo, el acné u otros problemas, la cosmética ecológica no es tan efectiva», explica la farmacéutica en una conversación con este periódico. Razón por la que ha trabajado en enriquecerla para conseguir su objetivo. «Combino los ingredientes bio con principios activos potentes de eficacia probada a nivel clínico. Aquellos que la piel necesita para estar joven y sana, como la vitamina C, el ácido ferúlico o el retinol», específica.

Porque Pérez deja claro que no tiene reparos en desmontar mitos de la industria. «La cosmética natural puede ser buena o mala. Tiene esta consideración porque su principio activo es natural, pero el resto de ingredientes pueden ser químicos en una alta proporción». Por el contrario, la ecológica tiene unos requisitos más exigentes, «como el porcentaje mínimo de componentes naturales», lo que obliga a que no se puedan añadir tantos productos potencialmente nocivos. «No se trata solo de quitar una mancha o una arruga», insiste la también cosmetóloga, que hace hincapié en que «hay que dar tanta importancia a lo que se pone en la piel como a lo que se come». Los ingredientes que se aplican sobre el rostro o el cuerpo influyen «directamente en nuestra salud, beneficiando o perjudicando».

Normalmente los productos cosméticos convencionales tienen una base muy química, con la que, entre otras cosas, conseguir una textura concreta, pero que también penetra en el organismo. «El problema -aclara- viene cuando se usan diferentes productos convencionales a menudo. Un limpiador, un tónico, una crema... La piel acaba absorbiendo multitud de ingredientes artificiales, lo que puede provocar alergias, cada vez más habituales».

Superalimentos

Problemas que quiere evitar con su laborioso trabajo de investigación de nuevos extractos, a los que puede acceder gracias al oasis de vegetación, con especies autóctonas de principios activos muy potentes y grandes bosques de abedules, en el que reside. Aparte de la riqueza en romero y lavanda, la cornisa cantábrica es famosa por sus abedules. Su savia pura es un tesoro para el cutis que se puede extraer sin perjudicar al árbol. Mejora la circulación sanguínea por su contenido en vitamina A, favorece la hidratación, trata las manchas y ayuda a la regeneración celular gracias a su contenido en vitamina B3 y C; mejora la textura de la piel y ayuda a protegerla. «Algo así como el nuevo retinol natural, pero sin los efectos irritantes que en ocasiones este derivado de la vitamina A», añade. También usa otros 'superalimentos' como el extracto de kuzu, noni o escualeno vegetal.

«Mi intención es utilizar el mayor número posible de plantas de esta zona para aprovechar sus características y fomentar el desarrollo sostenible del lugar», porque, desvela, debido a la reglamentación actual no es posible usar algunas de ellas. Una labor en la que también es muy necesario el manejo de la tecnología más avanzada para conseguir ingredientes con una acción más eficaz. «Hacemos nuestros propios extractos para obtener en frío la mayor concentración posible de principios activos. Para ello rompemos las paredes celulares con técnicas innovadoras. También hacemos liposomas de vitaminas con fosfolípidos puros, consiguiendo de esta manera que el activo penetre mejor y se refuerce la barrera cutánea».

Tampoco deja al libre albedrío la elección del embalaje de sus productos, que se pueden conseguir en la tienda de cosmética de autor Ikons Gallery. Desde los envases de cristal violeta -cuyas propiedades de conservación son valoradas desde la época egipcia-, a las etiquetas y las cajas, que han sido premiados por estar pensados para reutilizar, reducir y reciclar.