Luz sobre las dos cruces de Tesjuates

Cronología e identificación del sacerdote y el monaguillo ahogados. Las dos cruces de Tesjuates recuerdan la muerte del cura Bartolomé Rodríguez del Castillo en 1750, según Manuel Barroso. El investigador Cerdeña pide protección histórica

Catalina García
CATALINA GARCÍA

La tradición de las los dos cruces de Tesjuates, en el municipio de Puerto del Rosario, gana en realidad con el descubrimiento de la cronología y la identidad de sus protagonistas. Los dos símbolos de madera miran hacia el barranco de Río Cabras cuando se le une el de Baja Manga, que fue donde se ahogaron un cura y un monaguillo cuando lo intentaban cruzar para atender a un anciano moribundo en un día de lluvias torrenciales.

En su libro Cuadros anónimos y obras del pintor Juan de Miranda en la Ermita de San Pedro de Alcántara, Ampuyenta-Fuerteventura, el historiador Manuel Barroso Alfaro ha puesto fecha, 1750, e identificado a uno de sus protagonistas: el clérigo Bartolomé Rodríguez del Castillo. De estos datos históricos basados en un cuadro y el libro de la ermita se hace eco otro investigador, Francisco Cerdeña Armas, en su blog Cuaderno de Puerto de Cabras, que apunta a que el monaguillo pudiera estar en otro cuadro de esta misma ermita de la cercana Ampuyenta que representa a un niño bien vestido bajo la efigie de San Pedro de Alcántara.

Libro y cuadro de la ermita

Las dos cruces ya surgen en el relato de la viajera inglesa Olivia Stone durante su estancia en Fuerteventura en 1884. Casi un siglo después, en 1962, se levantó cerca de las cruces una escuela unitaria, trae a colación Francisco Cerdeña en Cuaderno de Puerto de Cabras. A finales del siglo XX, el Cabildo Insular las rodeó de una pequeña plaza de piedra y puso un cartel informativo en inglés y castellano sobre el origen luctuoso de las dos cruces.

Cerdeña buscó los archivos parroquiales de la cercana Casillas del Ángel sin darse cuenta de que estaba haciéndolo en la parroquia equivocaba, acertando de pleno Barroso Alfaro que descubrió en el libro de la ermita de Ampuyenta donde leyó que «...que por cuanto don Bartolomé Rodríguez del Castillo, presbítero, falleció en la corriente del Barranco de Río Cabras, mayordomo que era del glorioso San Pedro de Alcántara», pero silenciaba el nombre del monaguillo porque «la relevancia correspondía al cura, a su familia, emparentada con los fundadores de la ermita de Ampuyenta».

Manuel Barroso no se queda ahí sino que afirma que la muerte del cura «quedó reflejada en un cuadrito que se colgó en las paredes de la ermita donde fue mayordomo, y allí podrá verlo cualquiera que la visite, adornando la pared del Evangelio».