Borrar
Imagen de algunas de las embarcaciones que estaban en el cementerio de cayucos ubicado en Arinaga. Rubens Oliva
Los 'sueños anclados' de los migrantes

Los 'sueños anclados' de los migrantes

El trabajo fotográfico del enfermero pediátrico Rubens Oliva viaja hasta la travesía de las personas que deciden emprender la Ruta Canaria

Sara Toj

Las Palmas de Gran Canaria

Domingo, 2 de junio 2024

Necesitas ser registrado para acceder a esta funcionalidad.

Opciones para compartir

Rubens Oliva cogió su cámara de fotos en abril del año pasado con un objetivo claro: mostrar la realidad que viven las personas que parten desde cayucos y pateras hasta las costas de las islas para sensibilizar. Natural de Fasnia (Tenerife), pero afincado en Arinaga desde hace más de 25 años, este enfermero pediátrico de profesión trabajó durante un año en su exposición 'Sueños anclados'. Se trata de una muestra que recoge instantáneas tomadas en el cementerio de cayucos ubicado en Arinaga. «El problema de la inmigración no está resuelto, y creo que nos negamos a ver esa realidad», relata el fotógrafo, que cuenta que cuando trasladó la idea que tenía a «algunas personas vinculadas con la cultura», le dijeron que no era «tan conveniente» enseñar este trabajo.

Con 'Sueños anclados', el artista viaja hasta las embarcaciones que llegaron a las costas del archipiélago, y que han sido destruidas. «La gente empezó a pintar alas en algunas de ellas, también dibujaron personas y escribieron frases», cuenta Oliva, que ya trabaja en otra exposición. A su vez, dentro de estas embarcaciones encontró objetos personales de los migrantes. Algunos de ellos decidió recuperarlos y limpiarlos, y también se pueden ver en la exposición, que ahora se encuentra en el Cariana Bar de Santa Cruz de Tenerife, y que llegará al Museo de Historia de Agüimes, en Gran Canaria, el 5 de diciembre.

Entre ellos destacan los chalecos «salvavidas» que las personas que iban dentro de las embarcaciones portaban para la travesía. «Recogí dos de ellos, y cuando los lavé y los limpié, cada uno pesaba entre cuatro y cinco kilos», cuenta el fotógrafo, que resalta que lo único que hacían estos chalecos era «absorber agua, no flotaban». Así, Oliva lamenta que aquellos que pagaron por tenerlos «pensando que les iban a salvar la vida», lo más probable es que terminaran ahogándose si saltaban desde la embarcación, conduciéndose así a una «muerte segura. Es bastante duro ver con tus propios ojos cómo esta gente ha comprado estas cosas pensando que tal vez les salvarían la vida llegado el momento», apunta Oliva.

Entre los enseres también encontró zapatos, cholas, botas impermeables, espumaderas arregladas con nailon y un carnet de conducir de un chico mauritano.

Instantáneas de la exposición 'Sueños anclados'. Rubens Oliva
Imagen principal - Instantáneas de la exposición 'Sueños anclados'.
Imagen secundaria 1 - Instantáneas de la exposición 'Sueños anclados'.
Imagen secundaria 2 - Instantáneas de la exposición 'Sueños anclados'.

El poder de la imagen

Las imágenes de lugares trasladan hasta ellos, tanto si se ha estado como si no. En este caso, una de las instantáneas tomada por Oliva llegó hasta los ojos de una de las personas que iba en estos cayucos. «Mi hija es la gerente de un restaurante y uno de los cocineros que trabaja allí le comentó que un familiar suyo había reconocido la embarcación en la que había venido hasta Canarias», cuenta el fotógrafo. Todo ello, porque era un cayuco «con un colorido muy espectacular».

La pasión por la fotografía de Rubens Oliva se remonta años atrás gracias a sus numerosos viajes de cooperación internacional a países como India, Bolivia, Haití, Uganda o Burkina Faso. En esas experiencias nacieron sus primeras instantáneas. «Durante esos seis años sin vacaciones saqué fotografías de los lugares a los que iba, también de las personas que nos encontrábamos y del trabajo que hacíamos allí».

En los países en los que estuvo trabajando pudo ver la «pobreza crónica» que existe en estas partes del mundo. De las vivencias se quedó con la idea de que «por mucha cooperación que haya, el problema no se va a resolver, son ayudas puntuales». Lo mismo ocurre con la cooperación que existe para frenar las llegadas de cayucos a las costas de Canarias. «Leí hace unos días que casi el 75% de los intentos de llegar a las islas fueron frenados en los países de origen porque les están dando ayudas para que frenen a esa gente», expone el fotógrafo, pero es consciente de que a pesar de ello «las personas van a seguir viniendo, y las necesitamos». Por ello, Oliva apunta que lo que hay que hacer es «buscar que vengan de forma legal» y que no se «construyan vallas cada vez más altas».

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios