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El escritor de origen camerunés Sani Ladan. Efe
Sani Ladan, escritor: «Al inmigrante se le quiere vulnerable, para que agache la cabeza»

Sani Ladan, escritor: «Al inmigrante se le quiere vulnerable, para que agache la cabeza»

Presenta su libro 'La luna está en Duala y mi destino en el conocimiento' doce años después de llegar a la costa de Ceuta inconsciente tras recibir el impacto de varias pelotas de goma disparadas por la Guardia Civil mientras cruzaba a nado la frontera desde Marruecos

Efe / Alberto Valdés

La Laguna (Tenerife)

Sábado, 18 de mayo 2024, 10:25

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Definir a Sani Ladan (Camerún, 1995) es una tarea difícil que él mismo resuelve de una manera sencilla: un africano de origen camerunés. Pero más allá de su nacionalidad o de la historia de su vida, que le llevó a iniciar solo la ruta hasta Europa siendo menor de edad para poder estudiar, su voz se ha convertido en una referencia a la hora de analizar los procesos migratorios contemporáneos.

Doce años después de llegar a la costa de Ceuta inconsciente tras recibir el impacto de varias pelotas de goma disparadas por la Guardia Civil mientras cruzaba a nado la frontera desde Marruecos, Ladan ha ofrecido una entrevista a Efe para abordar las realidades que se esconden detrás de la travesía que realizó hasta España y que plasmó en su libro 'La luna está en Duala y mi destino en el conocimiento'.

Una novela por la que ha ganado notoriedad pública pero que solo es la punta del iceberg de una pujante carrera profesional vinculada a la investigación y a la asesoría política, con especial énfasis en las consecuencias que tiene la «externalización de las fronteras» por parte del viejo continente en el sur global.

En concreto, en estos momentos participa en una investigación que verá la luz en junio sobre la conocida como «tragedia de Melilla», donde 37 personas perdieron la vida en 2022 mientras intentaban cruzar la valla que separa el territorio español de la ciudad marroquí de Nador, una catástrofe humanitaria que casi dos años después no ha conllevado ninguna condena en España ni en Marruecos.

«Desde que ocurrieron los hechos hubo una intención de cerrar completamente el caso. La Fiscalía española se dio prisa para sacar un informe basado completamente en otro informe realizado por Marruecos. Se hizo rápido y mal, vimos que había muchas zonas de sombra. Incluso en el propio proceso de investigación que hicimos tampoco tuvimos acceso a los archivos en su totalidad», detalla.

«Hay vídeos a los que no tuvimos acceso», continúa Ladan, «y otros que nos entregaron donde había partes que faltaban. Por ello entendimos que había una intención deliberada de obstaculizar cualquier tipo de investigación al respecto, para que ninguno de los dos países rindiese cuentas (...) algo que ya vimos previamente en el caso del Tajaral (febrero de 2014), donde se archivó el caso a pesar de la muerte de quince personas».

«Ojos que no ven...»

Para él, el objetivo de estas políticas es claro: «Ojos que no ven, corazón que no siente», porque «si se van a vulnerar los derechos más básicos de las personas migrantes» en las fronteras europeas «se van a tener que rendir cuentas ante instancias internacionales» con las que los países han firmado acuerdos, algo que no pasa con otros como Marruecos, Libia o Argelia.

Una realidad que considera que en los últimos años «ha empeorado», ya que «se han normalizado cosas que antes eran impensables», como por ejemplo «el desmantelamiento del sistema de asilo creado tras la II Guerra Mundial», con medidas como la deportación de refugiados a Ruanda desde Reino Unido, «incluso antes de poder ejercer sus derechos».

«A lo que se suman cuestiones económicas que asfixian a los propios países de origen como es el caso de Senegal, donde la explotación de la pesca se ha otorgado a empresas europeas y chinas, que hace que los senegaleses no puedan pescar en sus aguas. Entonces la gente, evidentemente, tiende a salir. Como lo hicieron los españoles en la Guerra Civil o recientemente con la crisis de 2008», apunta.

Una situación que está teniendo su reacción en varios países del Sahel como Níger, Mali o Burkina Faso, donde nuevos liderazgos políticos han roto las relaciones históricas con las antiguas potencias coloniales como Francia y han abogado por el regreso de las ideas panafricanistas para abordar las problemáticas de la región, que pasan por frenar las injerencias políticas y económicas del viejo continente.

«Era algo que tardaba en llegar. Yo creo que es algo positivo para el continente que los africanos vuelvan a retomar su destino en sus propias manos», explica.

Migrantes en los invernaderos

Ladan visita con frecuencia lugares del sur de España donde hay miles de temporeros africanos trabajando en el campo, a los que siempre les dice que «no saben el poder que tienen», porque considera que, «si un día paran, este país se para».

«La mayoría de frutas y verduras que se comen en el norte de Europa vienen de España y de empresarios que, cuando salen de sus oficinas, van a votar a partidos que dicen que están en contra de los inmigrantes», asegura. «Al inmigrante se le quiere en situación de vulnerabilidad para seguir vulnerando sus derechos (...) para que agache la cabeza y trabaje doce horas bajo el sol en un invernadero».

Al ser preguntado por la iniciativa popular aprobada por el Congreso para la regularización de más de 500.000 inmigrantes con el apoyo de todos los grupos políticos menos Vox, Sani Ladan interpreta que será «beneficiosa para los migrantes, pero aún más para Europa», que necesita sumar fuerza de trabajo en sus mercados laborales afectados por el envejecimiento de la población.

«Pero no me gusta plantearlo de esa manera, porque se entiende a los migrantes desde un punto de vista utilitarista. Es decir, si no vienes aquí a trabajar en el campo o en la construcción, donde los europeos no quieren trabajar, o a sostener el sistema de pensiones, no vengas (...) Tenemos que plantear el debate de la migración desde un término más humano, desde los derechos humanos», indica.

Sin embargo, las próximas elecciones europeas plantean un escenario aún más complicado con el auge de movimientos ligados a la extrema derecha por todo el continente, que según su punto de vista ha conllevado que «partidos a favor de una visión más humana de la migración» se estén «radicalizando» porque la «sociedad está premiando con más votos a los que tienen discursos xenófobos».

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