Imagen de una multitudinaria manifestación contra los sondeos. / C7

Repsol, 10 años desde que David le ganó a Goliat

Canarias vivió uno de los enfrentamientos más tensos con Madrid, avalada por la mala relacion entre Paulino Rivero (CC) y José Manuel Soria (PP)

B. Hernández
B. HERNÁNDEZ Las Palmas de Gran Canaria

Diez años se han cumplido este mes desde que el Ministerio de Industria, dirigido entonces por el dirigente del Partido Popular de Canarias, José Manuel Soria, convalidara, sin anuncio y antes de lo previsto, el real decreto que otorgaba los permisos de investigación de hidrocarburos 'Canarias 1 a 9' a Repsol. Esta autorización se había concedido originalmente en 2001, pero fue anulada tres años más tarde por el Tribunal Supremo por falta de garantías medioambientales. Soria retomó el expediente y el real decreto ley con los permisos fue publicado en el BOC el 21 de marzo.

A partir de entonces se desarrolló una campaña contra las prospecciones en las que Gobierno de Canarias -gobernado por un pacto CC-PSOE y presidido por Paulino Rivero-, la mayoría de las instituciones de las islas, organizaciones ecologistas y buena parte de la población remaban en el mismo sentido. La mala relación de Soria con Rivero, después de la ruptura en el Ejecutivo regional, contribuyó a elevar el tono del enfrentamiento, hasta el punto de que el presidente canario amenazó con romper las relaciones con el Estado y pidió la mediación del rey.

Rivero anunció que haría todo lo posible por impedir estas investigaciones en aguas cercanas al archipiélago, pero lo cierto es que todas las medidas que se fueron adoptando desde el Ejecutivo autonómico encontraron el rechazo de los tribunales, incluida una consulta pública convocada en octubre de 2014 y suspendida por el Constitucional dos meses más tarde.

La posición contraria a las prospecciones sacó a la calle a miles de canarios en numerosas manifestaciones a lo largo de estos meses, entre ellas una de las mayores que se han desarrollado en el archipiélago. Ben Magec cifró en 70.000 el número de asistentes a esta convocatoria, frente a los 16.300 que contabilizó la delegada del Gobierno popular, María del Carmen Hernández Bento.

Pero no solo eran razones medioambientales las que sustentaban este rechazo. También las económicas, puesto que se ponía el énfasis en que un vertido podría arriesgara también el sector turístico del archipiélago. El presidente de Repsol, Antonio Brufau, que reconoció que este asunto era «un dolor de muelas», viajó a Canarias con un dispositivo de seguridad digno de un mandatario gubernamental para explicar las bondades de encontrar un yacimiento en estas aguas: desde una inversión de más de 7.000 millones a miles de puestos de trabajo. Tuvo escaso éxito, igual que el resto de las iniciativas para convencer a los canarios.

En noviembre de 2014, Repsol inició los trabajos con la protección de un buque de la Armada para que el barco Rowan Reinassance realizara las prospecciones. Eso no fue obstáculo para que Greenpeace llevara su protesta hasta allí. Cuando intentaba abordar la plataforma petrolífera, su zodiac se vio embestida por dos embarcaciones del patrullero y una activista italiana acabó herida. Posteriormente, tuvo que declarar ante la Audiencia Nacional imputada por una denuncia de la Armada y como víctima por otra de los ecologistas.

El 16 de enero de 2015 la petrolera abandonó la prospección porque solo había encontrado trazas de gas sin garantía de que la explotación fuera rentable. Habían pasado dos meses desde que inició la campaña a unos 60 kilómetros de Lanzarote y Fuerteventura, en la zona 'Sandía', para analizar la existencia de hidrocarburos.