Política

Pulso ‘in extremis’ en el PP

20/07/2018

Campaña a cara de perro. Casado y Santamaría llegan al congreso extraordinario embarcados en una guerra de cifras sobre el reparto de compromisarios. Los aspirantes a liderar la formación conservadora escenifican su batalla con comidas cargadas de exministros del Gobierno de Mariano Rajoy

El PP puso anoche punto y final a su primera campaña nacional para elegir nuevo líder, que se cierra con una guerra total de cifras y nombres entre las candidaturas de Pablo Casado y Soraya Sáenz de Santamaría y con ambos equipos asegurando tener en sus manos la victoria. La incógnita se resolverá mañana con el resultado de la votación de los 3.000 compromisarios que acuden al congreso. Tanto Casado como Sáenz de Santamaría eligieron Madrid, para cerrar sus respectivas campañas.

Mientras, sus equipos siguen trabajando sin descanso para seguir recabando apoyos en horas frenéticas en la que desde uno y otro lado se ha insistido en contar con mayorías holgadas para ganar. Así, los partidarios de Pablo Casado, muy activos en las redes sociales, las han llenado de mensajes de adhesión, mientras desde su candidatura se enviaba a los medios todos y cada uno de los apoyos nuevos que han ido haciéndose públicos en esta jornada. Un «bombardeo» que ya comenzó el miércoles por la noche, cuando empezaron a salir a la luz apoyos de dirigentes y cargos gallegos, muchos de ellos hacia Casado, pero también otros para Sáenz de Santamaría, después de que el presidente de la Xunta, Alberto Núñez-Feijóo decidiese seguir oficialmente en la neutralidad.

Hasta hubo un momento de ayer por la mañana en el que se aseguraba, en el entorno de Casado, que la victoria estaba atada y se sugería que Sáenz de Santamaría estaba pensando en retirarse. Desde el equipo de la candidata lo negaron tajantemente y atribuyeron esta «intoxicación» a los «nervios» del candidato. El director de campaña de la exvicepresidenta daba incluso una cifra en un mensaje que ha enviado en Twitter. José Luis Ayllón asegura que cuentan ya con el 63 % de los apoyos y siguen «subiendo».

Entre amigos

Pablo Casado por su parte acudió a un restaurante de Madrid para comer con varios exministros del Gobierno de Rajoy y presumir de tener el apoyo de «dos terceras partes» del anterior Ejecutivo. El candidato rechazó la idea de que a Rajoy le pueda molestar este almuerzo entre «amigos» y personas que han «trabajado juntas» y defendió al expresidente, «partiéndose la cara» los viernes en el consejo de ministros y los lunes en Génova.

El equipo de la exvicepresidenta, además, «contraprogramaba» el almuerzo con una foto de todos ellos, incluida la candidata, comiendo «pizza» mientras trabajaban en la sede nacional. Y también en esa imagen, varios ministros que están con ella en esta carrera.

Horas antes, los dos candidatos insistían en estar seguros de su victoria. La exvicepresidenta del Gobierno advirtió de que las elecciones se ganan «ocupando el centro del tablero» y abarcando todo el centro derecha, pero no dirigiendo el partido a «una esquina». Casado, por su parte, defendió que el partido plantee sus ideas «sin complejos» y rechazó que pretenda «ideologizar» sino plantear «políticas reales» entre las que ha citado la bajada de impuestos y ha vuelto a criticar su rival por no haber querido debatir sobre estas y otras cuestiones.

Son 3.082 los compromisarios en cuyas manos está el futuro del PP y que tienen que decidir, si no lo han hecho ya, antes del mañana por la mañana. Será después de dos días de un cónclave extraordinario que hoy tendrá como protagonista a Mariano Rajoy, con su último discurso como líder de los populares.