A preguntas incómodas, respuestas por peteneras

Los partidos critican las «maniobras evasivas» del Gobierno cuando le reclaman información por escrito

Loreto Gutiérrez
LORETO GUTIÉRREZ Las Palmas de Gran Canaria

Una de las vías habituales que tienen los diputados y senadores de ejercer su labor de control parlamentario sobre la acción del Gobierno es a través de preguntas escritas, que el Ejecutivo tiene la obligación de responder dentro del plazo reglamentario, de veinte días en el Congreso y de treinta en el Senado.

A diferencia de las preguntas orales en pleno a los miembros del Gobierno, en las que abundan las refriegas dialécticas que hacen las delicias de las redes sociales, las respuestas escritas son el equivalente parlamentario a las lentejas y a sus autores no les queda mucha más opción que conformarse con el texto que les llegue, se ajuste o no a lo preguntado. Hasta ahora.

Si bien está ampliamente asumido que el Gobierno, sea cual sea su color, tiene tendencia a escurrir el bulto en las respuestas escritas -eficaces para la obtención de datos específicos pero bastante menos para las valoraciones políticas-, de un tiempo a esta parte la percepción de que no hay manera de arrancarle explicaciones al Ejecutivo por esa vía está generando un creciente malestar entre los grupos parlamentarios. El giro del presidente Sánchez en el conflicto del Sáhara y las consecuencia para Canarias de la nueva etapa de relaciones con Marruecos son un ejemplo palpable de la capacidad del Gobierno de salirse por peteneras cuando una pregunta le resulta incómoda.

Se cuentan por docenas las iniciativas que han presentado los partidos para tratar de aclarar derivadas como qué va hacer el Gobierno ante la apropiación por parte de Rabat de las aguas del Sáhara, con qué criterios se va establecer la mediana con Canarias en el grupo de trabajo hispano-marroquí para la delimitación de los espacios marítimos, aún pendiente de convocar, o qué garantías de seguridad va a demandar España para las prospecciones petrolíferas que Marruecos tiene previsto realizar en aguas cercanas a las islas.

A ninguna de estas cuestiones ha dado el Ejecutivo respuesta concreta, más allá de remitirse a la comparecencia del ministro de Exteriores, José Manuel Albares, en la que tampoco aclaró nada, reiterar una respuesta anterior o en el mejor de los casos, limitarse a afirmar que «velará por la integridad territorial de España y defenderá en todo momento sus intereses». No es infrecuente tampoco que lo contestado nada tenga que ver con lo que se había planteado.

No existe ningún mecanismo de reclamación en caso de que la respuesta sea rutinaria y para salir del paso, y si el autor entiende que el Gobierno no ha contestado a su pregunta puede reformularla y volver a registrarla a ver si hay mejor suerte. Ante esta situación cada vez más frecuente, algunos parlamentarios han pedido amparo a la Mesa de la Cámara denunciado las «maniobras evasivas» del Gobierno para no cumplir la obligación de dar explicaciones y de transparencia.

Muestra de la indignación generalizada es la reacción del senador valenciano Carles Mulet (Compromís), que tras recibir en varias ocasiones la misma respuesta vacua de Exteriores sobre los sondeos de hidrocarburos en las aguas del Sáhara, expresó su hartazgo en la enésima reformulación de su requerimiento: «Esta porquería de respuesta no atiende a lo preguntado», expone en el texto de su iniciativa, «por ello reitero, ¿va a volver a callar y hacerse cómplice el Gobierno de este atropello en un territorio donde España tiene una responsabilidad histórica y además, de una actividad que puede afectar directa o indirectamente al archipiélago canario? De momento sigue sin respuesta.