Iglesias alerta de que el PSC tiene un nuevo pacto con Coalición

El secretario general de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, dio ayer la estocada a la campaña electoral en La Laguna, «epicentro de la corrupción» que el partido en Canarias atribuyó a Coalición Canaria (CC) sin paliativos.

En la Plaza de la Concepción, más de medio millar de personas fueron apeladas a aprovechar la «oportunidad histórica de acabar con un régimen de 26 años protagonizado por Coalición Canaria».

Pablo Iglesias les exhortó al «único voto útil» que, a su juicio, representa la papeleta de Podemos para llevar a término el cambio. De esta forma, previno sobre la renovación de un pacto para la gobernabilidad entre el Partido Socialista Canario (PSC) y los nacionalistas liderados por Fernando Clavijo.

«Los socialistas se han guardado la carta de llegar a un acuerdo con Coalición Canaria», aseguró el líder de Unidas Podemos. Desmontó la afirmación hecha en campaña por el candidato socialista a la Presidencia, Ángel Víctor Torres, al asegurar que «con esta CC no»; «¿a cuál se refiere? -espetó Iglesias-. ¿Con cuál sí?».

Llegados a este punto, hizo el equivalente en el ámbito nacional y aventuró que «hay muchos votantes de Pedro Sánchez que el domingo van a votar a Podemos porque saben que es la única garantía de que haya cambio en Canarias».

Iglesias insistió en que, «si no va a ser posible» que el Partido Socialista (PSOE) llegue a un «acuerdo con la derecha» es por dos razones. La primera, «porque Rivera se ha vuelto loco y pasa por la derecha a Vox» y la segunda, por «el nerviosismo de la derecha económica y sus brazos mediáticos».

El secretario general de Unidas Podemos aludió a como «no tardó muchas horas Ana Patricia Botín a decir a Pedro Sánchez que gobernara con Rivera o, en todo caso, que no lo hiciera con nosotros». Añadió la reacción de la patronal CEOE para recuperar el argumento de los «intereses de clase» a los que hay que combatir. «Esa conciencia de clase no puede ser exclusiva de los de arriba -señaló-, se tiene que notar en el empuje progresista para que haya gobiernos que representen a la mayoría social», arengó.

Y en esos gobiernos, debe estar la marca de Podemos, afirmó «porque hemos podido tener muchos defectos, pero nunca hemos olvidado a quién representamos en las instituciones», aseguró entre aplausos.

Por eso, Pablo Iglesias volvió a echar mano de la Constitución, aquélla que le sirvió de guía en la campaña electoral de las generales.

«No vamos a pedir la luna a Pedro Sánchez -advirtió- y somos conscientes de que no vamos a poder aplicar todo nuestro programa», admitió Iglesias.

Fue entonces cuando empezó a reclamar los derechos sociales plasmados en la Carta Magna. Por ejemplo, aquel que habla de un sistema fiscal progresivo. «No puede ser -explicó- que solamente paguen impuestos la gente trabajadora» o «es inmoral que alguien se valga de la elusión fiscal y luego pretenda hacerse propaganda regalando aparatos contra el cáncer», aludiendo de nuevo al propietario de Inditex. ¡Paguen su impuestos!», conminó.

Pasó por el artículo 35 recordando que «el trabajo es un derecho y que cualquier trabajador tiene que recibir una remuneración digna». Aprovechó para alardear de haber forzado al Gobierno de Sánchez para aumentar el salario mínimo interprofesional y avanzó su intención de subirlo «un poco más».

Tras señalar que el nuevo Gobierno estatal se deberá tomar como una «prioridad» el artículo 41 sobre la «vivienda digna», Pablo Iglesias enfiló hacia el 128 «verdaderamente patriota: toda la riqueza estará subordinada al interés general» y pidió una eléctrica pública.

Iglesias cerró el acto final de campaña enarbolando la «bandera popular» de las siete estrellas verdes, en un desafío a la polémica que suscitó en la capital grancanaria 15 días atrás.