Oramas, fin de etapa en la política nacional

El rostro más reconocible del nacionalismo canario en Madrid encara su despedida del Congreso tras quince años como diputada en las Cortes

Loreto Gutiérrez
LORETO GUTIÉRREZ Madrid

Quince años en el Congreso dan para mucho. Y cuando se trata de Ana Oramas, un mero resumen de su trayectoria a lo largo de tres lustros daría para llenar un libro, cuajado de momentos para la intrahistoria del parlamentarismo y jugosas anécdotas de todos los tonos y colores.

El rostro más reconocible del nacionalismo canario en Madrid deja ahora su escaño en la Cámara Baja para encabezar la lista de CC al Parlamento regional por Tenerife en las elecciones autonómicas de mayo. Hasta entonces, ya en la recta de salida, todo son parabienes y despedidas. La más notoria, por inesperada y por venir de quien vino, fue la que le dedicó hace unos días Pedro Sánchez en el hemiciclo. Atrás quedan las durísimas críticas de Oramas a la gestión del Gobierno y las tensas relaciones entre ambos que han marcado la legislatura hasta hace bien poco. En concreto, hasta que se abrió la negociación de los Presupuestos Generales del Estado de 2023 en los que CC ha logrado una importante mejora de la ficha canaria.

«Desde la discrepancia ideológica que muchas veces hemos mantenido en esta tribuna, quiero desearle lo mejor en su futuro político y reconocer, para que conste en acta, la extraordinaria labor que usted ha hecho como diputada en estas Cortes Generales», le dijo el presidente del Gobierno tras responder a la que fue su última pregunta en el pleno. Una despedida afectuosa y elegante que le pilló por sorpresa, para cerrar un ciclo que empezó de forma muy diferente, con el sonoro «no y mil veces no» que la diputada nacionalista espetó hace tres años a Sánchez en el debate de investidura, en contra de la decisión de su partido de abstenerse. Probablemente el momento personal más difícil de su larga andadura en el Congreso.

Legistatura tensa

La afectuosa despedida que le dedicó Sánchez cierra un periodo marcado por la discrepancia

Se va dejando buenos amigos a un lado y a otro del arco político y también, a nadie se le escapa -no intenta disimularlo-, palpables muestras de poca química con alguna que otra ministra. Popular también entre la prensa, se ha labrado la reputación de hablar claro y dar titulares lustrosos, aunque por el tono de sus intervenciones tras la pandemia alertando de la gravedad de la crisis en Canarias le han llovido críticas de «dramática», «alarmista» y «sobreactuada», algo que parece importarle más bien poco.

Asegura que se vuelve a la tierra con fuerzas y entusiasmo porque Canarias la «necesita», y lo hace con la campaña prácticamente hecha, porque en la maleta lleva el acuerdo para que las guaguas sean gratis en las islas a partir del próximo 1 de enero, algo que el Gobierno estatal había negado al PSOE canario y que concedió luego a CC a cambio de su apoyo a los Presupuestos. La reducción fiscal del 60% del IRPF para ayudar a los palmeros a hacer frente a las consecuencias de la erupción volcánica, que su partido también coló en las cuentas estatales, es otro logro del que Oramas se siente especialmente satisfecha.

Para la historia quedan su famoso «póngase las pilas» al ministro Ábalos a cuenta del descuento aéreo del 75%, su contundencia como presidenta de la comisión de investigación sobre el rescate bancario y más de una airada intervención desde la tribuna. Pero también chascarrillos menos serios, como cuando contó en comisión que de joven tuvo un novio troskista-leninista, o el más reciente «con el 'tumbao' que tienen los guapos al caminar» que le dedicó en un pleno a un perplejo Pedro Sánchez.

Desde que anunció que se va no ha dejado de recibir mensajes de afecto, incluido el de Rajoy. Pero aún le quedan algunos meses en el escaño y advierte que seguirá haciéndose oír.