Sánchez posa con el rey Mohamed VI en su primera y única reunión en noviembre de 2018 en Rabat. / EFE

El rey de Marruecos se felicita por el cambio de postura de España sobre el Sáhara

Mohamed VI además se ha dirigido a otros países que todavía no se han pronunciado sobre la cuestión de la «marroquidad» del Sáhara y les ha pedido que aclaren su posición

EFE

El rey Mohamed VI de Marruecos se felicitó este sábado del cambio de posición del Gobierno de España respecto al conflicto del Sáhara Occidental, que calificó de «claro» y «responsable», y afirmó que la postura sobre este conflicto es «el criterio de amistades y partenariados» para el país magrebí.

«Valoramos la posición clara y responsable de España, nuestro país vecino que conoce bien el origen y la verdad de este conflicto. Esta postura constructiva ha abierto una nueva etapa de asociación entre Marruecos y España que ninguna contingencia regional o evolución política interna le podría afectar», señaló el monarca en el discurso que cada año pronuncia con motivo de la fiesta nacional llamada »Revolución del Rey y del Pueblo«.

El rey Mohamed VI se refiere así por primera vez al cambio de postura de España, que el pasado marzo dijo que la propuesta de autonomía marroquí para el Sáhara constituye «la base más seria, creíble y realista para la resolución de esta disputa».

En el conflicto del Sáhara Occidental, vigente desde 1975, el Frente Polisario reivindica un referéndum de autodeterminación para la ex colonia española, mientras que Marruecos solo acepta la opción de autonomía bajo su soberanía como única solución para el conflicto.

Las posturas de los países sobre el Sáhara, claves para el país

En su discurso, el monarca subrayó la postura de «muchos países influyentes y respetados» de apoyar el plan de autonomía marroquí «como la única vía posible» para solucionar este conflicto.

Mohamed VI se refirió también al apoyo de Estados Unidos a la soberanía marroquí sobre el Sáhara (anunciada en diciembre de 2020 por el entonces presidente estadounidense Donald Trump). Una postura que según el rey «se ha mantenido constante independientemente del cambio de la administración o de la evolución coyuntural».

También resaltó la postura de otros países que apoyaron el plan de autonomía marroquí, al citar a Alemania, Holanda, Portugal, Serbia, Hungría, Chipre y Rumanía, con los que Marruecos «ha sentado nuevas bases en las relaciones de confianza», dijo.

El rey también se congratuló de la apertura de treinta países de consulados en El Aaiún y Dajla, entre ellos países árabes como Jordania, Emiratos Árabes, Bahrein, Yibuti y Comoras. Añadió que el 40% de los países africanos, pertenecientes a cinco organismos regionales, abrieron también consulados en el territorio saharaui, y subrayó que esta misma «dinámica» afectó también a países de América Latina y del Caribe.

Mohamed VI insistió en que la postura respecto a este conflicto es el determinante de las relaciones diplomáticas de Marruecos con el resto de países. «Quiero dirigir un mensaje claro a todo el mundo: el expediente del Sáhara es el prisma a través del cual Marruecos considera su entorno internacional. Es claramente y simplemente el criterio que mide la sinceridad de las amistades y la eficacia de los partenariados que establece«, aseveró.

El monarca pide a determinados países que aclaren su posición

En este sentido, Mohamed VI lanzó un llamamiento a países que calificó de «socios tradicionales o nuevos cuyas posturas respecto al Sáhara son ambiguas» a «clarificar» y a revisar el fondo de su posición «de una manera inequívoca».

El conflicto del Sáhara entró en una nueva fase después de que en noviembre de 2020 el Frente Polisario declarara la ruptura del alto fuego que mantenía con Marruecos bajo el auspicio de la ONU desde 1991.

Las resoluciones de la ONU en los últimos años ya no se refieren a la opción de «autodeterminación» como solución para el conflicto pero tampoco han declarado de forma explícita su apoyo por la propuesta marroquí. En la misma festividad el año pasado, Mohamed VI dedicó también entonces una parte de su discurso a España, país al que tendió la mano para cerrar una grave crisis bilateral que había durado un año entonces.