Entrevista: Alicia Vanoostende

«La condición de RUP nos protege de los recortes

de Bruselas»

17/08/2019

La nueva consejera de Agricultura, Ganadería y Pesca -ingeniera agrónoma-, tendrá que lidiar en esta legislatura con las consecuencias que para el sector primario del Archipiélago tendrán la previsible salida de Reino Unido de la UE y el nuevo marco financiero de la Unión y la amenaza de recortes. A pesar de este escenario, aspira a ligar agricultura y turismo como una fórmula para anclar la población al campo y generar economía en las zonas rurales.

— ¿A la consejera de Agricultura le duele especialmente un incendio como el que ha sufrido Gran Canaria?

— Lo importante es que no ha habido daños personales, pero en islas con una diversidad tan importante y tan protegidas, estos incendios hacen mucho daño y son más recurrentes. Ahora hay que ver la manera de compensar a la agricultura y la ganadería, aunque los daños medioambientales están ahí y habrá que trabajar para recuperar la zona, evitar erosión, etc.

— ¿El brexit es en este momento su mayor preocupación? Los agricultores ya han alertado de sus consecuencias en el tomate y además de reducir las plantaciones se están produciendo despidos. ¿Cómo se prepara su Consejería para afrontarlo?

— Cada día toma más fuerza la posibilidad de una salida abrupta de Reino Unido de la UE el próximo 31 de octubre y nos preocupa sobre todo el sector del tomate -y el pepino, aunque la producción es más pequeña- porque el otro principal producto de exportación, el plátano, va al mercado nacional fundamentalmente. Entendemos la preocupación del sector porque está empezando a preparar la temporada y casi la mitad va a Reino Unido. Y de manera especial nos preocupan las ayudas al transporte, porque dejarían de ser producciones que se mueven dentro de la UE y se exportarían a un tercer país, y las ayudas Posei a la comercialización en Europa. Perder alguna sería un problema grave para el sector, que además ya vive una situación de crisis que no es nueva y que ha generado un descenso en la producción del tomate en los últimos diez o quince años. En este sentido, hemos estado en contacto con el Ministerio de Agricultura y hablaremos también con Fomento y Exteriores porque, aunque no nos compete directamente, desde el Gobierno canario debemos ser interlocutores y buscar soluciones.

— ¿Es posible encontrar mercados alternativos para esa producción de tomate y pepino?

— Habría que preguntárselo al sector privado que son los comercializadores, pero entiendo que a corto plazo sería muy difícil. En cualquier caso, sería una alternativa, aunque es verdad que se están empezando a producir tomates en zonas nuevas, como Polonia o Reino Unido, y también tenemos la competencia de Marruecos que es muy fuerte. Pero habrá que buscar nuevas vías de comercialización.

—En los últimos años se ha intentado que la agricultura y el turismo caminaran juntos. ¿Es partidaria de seguir profundizando en esa relación?

— Para el sector primario en general, tener como aliado al turismo es muy importante, sobre todo porque nuestros productos hortofrutícolas son promoción turística. Tanto el tomate en Reino Unido como el plátano a nivel nacional son marca de Canarias. También para el mercado local es una forma muy interesante de poder ligar el consumo de productos locales por los turistas. Queremos seguir potenciando esta relación. De hecho, existe un programa entre las consejerías de Agricultura y Turismo que queremos seguir desarrollando, o los Saborea, que son iniciativas insulares y que incluyen no sólo al sector primario y turístico, sino a la restauración para hacer de la gastronomía una experiencia turística. Por ahí van los tiros, poner en valor el producto local a través de la gastronomía ligado al turismo. Son iniciativas que también van dando calidad y diferenciando la oferta turística. Uno y otro se complementan y refuerzan

— El PIB del sector primario no llega al 2% y emplea a unas 20.000 personas. ¿Ese es su techo? ¿Puede crecer?

— La agricultura no se puede medir por su aportación al PIB porque no es sólo economía, no es sólo poner números, sino productos y razas autóctonas, tradiciones, costumbres... Es una riqueza.

— ¿Y ofrece posibilidades a la soberanía alimentaria?

— Claro. Yo creo que es una cuestión estratégica de poder asegurar una necesidad básica para las personas que vivimos en Canarias. La dependencia del exterior es muy alta y debemos trabajar para reducir esa situación.

—La posibilidad de que crezca el PIB de la agricultura también es una fórmula contra la despoblación rural

— Es parte de la globalización, aunque es diferente de unas islas a otras. La posibilidad de volver al campo también depende de contar con economías complementarias que puedan aportar. Un ejemplo son las viviendas vacacionales. En pueblos que pueden tener problemas de despoblamiento, contar con esos recursos de las viviendas vacacionales hace que se genere economía, un turismo diferente y que esas personas puedan vivir de la actividad agraria y de ese complemento.

—Este Gobierno se ha propuesto revisar la Ley del Suelo, sobre todo en aspectos que afectan al suelo rústico. ¿Donde pondría los límites de uso de ese suelo? ¿Hasta donde la economía y hasta donde la protección?

— Es un asunto un poco polémico y habría que estudiarlo en profundidad. La Ley del Suelo abre posibilidades para que quienes trabajan en el sector primario puedan tener actividades paralelas. Todas las leyes nuevas generan dudas e interpretaciones. Será el Gobierno quien decida hacia dónde se modifica.

— Es una constante el debate sobre el relevo generacional en el campo pero las cifras no mejoran. ¿Qué medidas implantaría para incentivar a los jóvenes a que se queden en las zonas rurales?

— Crear economía y ofrecer facilidades en las zonas rurales para anclar a la población. Vemos que hay municipios en los que igual es preciso implementar servicios básicos para que la población no se vaya, y sobre todo economía, porque cuando tienes un retorno suficiente, la actividad es más interesante. Y también darle valor a los trabajadores del sector primario, porque es importante cuando tu figura tiene relevancia social y se valora.

— Para eso también es preciso mejorar las rentas del sector agrario.

— Todo el sistema de los PDR están orientados al desarrollo de las zonas rurales y a mejorar la competitividad de las zonas agrícolas y ganaderas para anclar a la población, sobre todo joven, al territorio. Intentan incentivar la productividad y el rendimiento y que seamos más competitivos en un entorno cada vez más complejo. También hay muchas políticas de apoyo a ese sector. Esos proyectos de desarrollo rural o los Posei hacen que la actividad se vea complementada.

— Dijo cuando tomó posesión que una de sus preocupaciones era los efectos del acuerdo con Mercosur, sobre todo en el plátano. ¿Como se puede paliar ese posible daño?

— La principal preocupación es que Brasil podría ser un potencial productor, aunque ahora mismo su producción es pequeña, y podría entrar en competencia con el plátano de Canarias. Es una de las preocupaciones que también queremos transmitir al Ministerio de Agricultura porque, aunque no es una cuestión a corto plazo, sí puede ser una amenaza a medio plazo.

— En el nuevo marco de financiación europea, y sobre todo cuando se materialice el brexit, habrá recortes, también en la política agraria. ¿Cómo se verá afectado el sector primario canario? ¿La condición de RUP servirá como protección?

— Se está trabajando en la reforma de la PAC, de la política agraria común, y aún no se sabe qué ficha financiera va a tener, aunque va a sufrir recortes, y también la salida de Reino Unido puede influir en una rebaja de ese marco presupuestario. Entendemos que, como regiones ultraperiféricas -no sólo Canarias, sino las regiones francesas y portuguesas- podemos seguir manteniendo nuestra ficha financiera intacta por las especiales condiciones que tenemos de lejanía respecto al continente. El objetivo de las negociaciones es que esa rebajas no nos afecten, pero las negociaciones a distintos niveles empezarán en septiembre y ahí tendremos que estar, haciendo unión con las otras RUP, porque al final somos territorios pequeños y tenemos que apoyarnos. Los gobiernos de los tres países tendrán que ser sensibles y colaboradores y hacer fuerza para proteger nuestros intereses.

— Al final de la pasada legislatura hubo una polémica en torno a las ayudas al agua de riego. ¿Cree que estas partidas están garantizadas?

— Están incluidas en el REF, pero aún así, estaremos siempre velando por que estén en cada presupuesto, porque Canarias tiene unos costes derivados de la escasez de recursos hídricos que hay que compensar.

— Cada año se repiten las quejas de los pescadores canarios por las cuotas del atún rojo. ¿Le parece que hay que cambiar los criterios de reparto?

— Este último año ya se consiguió aumentar la cuota de atún, y yo creo que tenemos que seguir luchando para se incremente la parte que le toca a Canarias. También hay que tener en cuenta la sostenibilidad, ver el balance para que sea un recurso, protegerlo y que podamos vivir de él.

— ¿Cuál es su objetivo para estos cuatro años de legislatura?

— Pensamos que el sector primario tiene que seguir siendo parte clave de la economía, aunque a veces no hablemos de números sino de la sociedad de las islas. En ese sentido hay que seguir trabajando en marcar las líneas estratégicas, como anclar agricultura y turismo poniendo en valor el producto local -no sólo para el turista sino para que los canarios consuman producto de aquí-, mejorar la soberanía alimentaria, porque eso permite mejorar las rentas del sector primario, hacer que mujeres que entren en la actividad... Eso tira de todo el carro. A nivel administrativo también queremos mejorar y modernizar los procedimientos para acceder a la importante masa de subvenciones que tenemos para hacerla más sencilla y cercana al administrado.

— ¿A la consejera de Agricultura le duele especialmente un incendio como el que ha sufrido Gran Canaria?

— Lo importante es que no ha habido daños personales, pero en islas con una diversidad tan importante y tan protegidas, estos incendios hacen mucho daño y son más recurrentes. Ahora hay que ver la manera de compensar a la agricultura y la ganadería, aunque los daños medioambientales están ahí y habrá que trabajar para recuperar la zona, evitar erosión, etc.

— ¿El brexit es en este momento su mayor preocupación? Los agricultores ya han alertado de sus consecuencias en el tomate y además de reducir las plantaciones se están produciendo despidos. ¿Cómo se prepara su Consejería para afrontarlo?

— Cada día toma más fuerza la posibilidad de una salida abrupta de Reino Unido de la UE el próximo 31 de octubre y nos preocupa sobre todo el sector del tomate -y el pepino, aunque la producción es más pequeña- porque el otro principal producto de exportación, el plátano, va al mercado nacional fundamentalmente. Entendemos la preocupación del sector porque está empezando a preparar la temporada y casi la mitad va a Reino Unido. Y de manera especial nos preocupan las ayudas al transporte, porque dejarían de ser producciones que se mueven dentro de la UE y se exportarían a un tercer país, y las ayudas Posei a la comercialización en Europa. Perder alguna sería un problema grave para el sector, que además ya vive una situación de crisis que no es nueva y que ha generado un descenso en la producción del tomate en los últimos diez o quince años. En este sentido, hemos estado en contacto con el Ministerio de Agricultura y hablaremos también con Fomento y Exteriores porque, aunque no nos compete directamente, desde el Gobierno canario debemos ser interlocutores y buscar soluciones.

— ¿Es posible encontrar mercados alternativos para esa producción de tomate y pepino?

— Habría que preguntárselo al sector privado que son los comercializadores, pero entiendo que a corto plazo sería muy difícil. En cualquier caso, sería una alternativa, aunque es verdad que se están empezando a producir tomates en zonas nuevas, como Polonia o Reino Unido, y también tenemos la competencia de Marruecos que es muy fuerte. Pero habrá que buscar nuevas vías de comercialización.

—En los últimos años se ha intentado que la agricultura y el turismo caminaran juntos. ¿Es partidaria de seguir profundizando en esa relación?

— Para el sector primario en general, tener como aliado al turismo es muy importante, sobre todo porque nuestros productos hortofrutícolas son promoción turística. Tanto el tomate en Reino Unido como el plátano a nivel nacional son marca de Canarias. También para el mercado local es una forma muy interesante de poder ligar el consumo de productos locales por los turistas. Queremos seguir potenciando esta relación. De hecho, existe un programa entre las consejerías de Agricultura y Turismo que queremos seguir desarrollando, o los Saborea, que son iniciativas insulares y que incluyen no sólo al sector primario y turístico, sino a la restauración para hacer de la gastronomía una experiencia turística. Por ahí van los tiros, poner en valor el producto local a través de la gastronomía ligado al turismo. Son iniciativas que también van dando calidad y diferenciando la oferta turística. Uno y otro se complementan y refuerzan

— El PIB del sector primario no llega al 2% y emplea a unas 20.000 personas. ¿Ese es su techo? ¿Puede crecer?

— La agricultura no se puede medir por su aportación al PIB porque no es sólo economía, no es sólo poner números, sino productos y razas autóctonas, tradiciones, costumbres... Es una riqueza.

— ¿Y ofrece posibilidades a la soberanía alimentaria?

— Claro. Yo creo que es una cuestión estratégica de poder asegurar una necesidad básica para las personas que vivimos en Canarias. La dependencia del exterior es muy alta y debemos trabajar para reducir esa situación.

—La posibilidad de que crezca el PIB de la agricultura también es una fórmula contra la despoblación rural

— Es parte de la globalización, aunque es diferente de unas islas a otras. La posibilidad de volver al campo también depende de contar con economías complementarias que puedan aportar. Un ejemplo son las viviendas vacacionales. En pueblos que pueden tener problemas de despoblamiento, contar con esos recursos de las viviendas vacacionales hace que se genere economía, un turismo diferente y que esas personas puedan vivir de la actividad agraria y de ese complemento.

—Este Gobierno se ha propuesto revisar la Ley del Suelo, sobre todo en aspectos que afectan al suelo rústico. ¿Donde pondría los límites de uso de ese suelo? ¿Hasta donde la economía y hasta donde la protección?

— Es un asunto un poco polémico y habría que estudiarlo en profundidad. La Ley del Suelo abre posibilidades para que quienes trabajan en el sector primario puedan tener actividades paralelas. Todas las leyes nuevas generan dudas e interpretaciones. Será el Gobierno quien decida hacia dónde se modifica.

— Es una constante el debate sobre el relevo generacional en el campo pero las cifras no mejoran. ¿Qué medidas implantaría para incentivar a los jóvenes a que se queden en las zonas rurales?

— Crear economía y ofrecer facilidades en las zonas rurales para anclar a la población. Vemos que hay municipios en los que igual es preciso implementar servicios básicos para que la población no se vaya, y sobre todo economía, porque cuando tienes un retorno suficiente, la actividad es más interesante. Y también darle valor a los trabajadores del sector primario, porque es importante cuando tu figura tiene relevancia social y se valora.

— Para eso también es preciso mejorar las rentas del sector agrario.

— Todo el sistema de los PDR están orientados al desarrollo de las zonas rurales y a mejorar la competitividad de las zonas agrícolas y ganaderas para anclar a la población, sobre todo joven, al territorio. Intentan incentivar la productividad y el rendimiento y que seamos más competitivos en un entorno cada vez más complejo. También hay muchas políticas de apoyo a ese sector. Esos proyectos de desarrollo rural o los Posei hacen que la actividad se vea complementada.

— Dijo cuando tomó posesión que una de sus preocupaciones era los efectos del acuerdo con Mercosur, sobre todo en el plátano. ¿Como se puede paliar ese posible daño?

— La principal preocupación es que Brasil podría ser un potencial productor, aunque ahora mismo su producción es pequeña, y podría entrar en competencia con el plátano de Canarias. Es una de las preocupaciones que también queremos transmitir al Ministerio de Agricultura porque, aunque no es una cuestión a corto plazo, sí puede ser una amenaza a medio plazo.

— En el nuevo marco de financiación europea, y sobre todo cuando se materialice el brexit, habrá recortes, también en la política agraria. ¿Cómo se verá afectado el sector primario canario? ¿La condición de RUP servirá como protección?

— Se está trabajando en la reforma de la PAC, de la política agraria común, y aún no se sabe qué ficha financiera va a tener, aunque va a sufrir recortes, y también la salida de Reino Unido puede influir en una rebaja de ese marco presupuestario. Entendemos que, como regiones ultraperiféricas -no sólo Canarias, sino las regiones francesas y portuguesas- podemos seguir manteniendo nuestra ficha financiera intacta por las especiales condiciones que tenemos de lejanía respecto al continente. El objetivo de las negociaciones es que esa rebajas no nos afecten, pero las negociaciones a distintos niveles empezarán en septiembre y ahí tendremos que estar, haciendo unión con las otras RUP, porque al final somos territorios pequeños y tenemos que apoyarnos. Los gobiernos de los tres países tendrán que ser sensibles y colaboradores y hacer fuerza para proteger nuestros intereses.

— Al final de la pasada legislatura hubo una polémica en torno a las ayudas al agua de riego. ¿Cree que estas partidas están garantizadas?

— Están incluidas en el REF, pero aún así, estaremos siempre velando por que estén en cada presupuesto, porque Canarias tiene unos costes derivados de la escasez de recursos hídricos que hay que compensar.

— Cada año se repiten las quejas de los pescadores canarios por las cuotas del atún rojo. ¿Le parece que hay que cambiar los criterios de reparto?

— Este último año ya se consiguió aumentar la cuota de atún, y yo creo que tenemos que seguir luchando para se incremente la parte que le toca a Canarias. También hay que tener en cuenta la sostenibilidad, ver el balance para que sea un recurso, protegerlo y que podamos vivir de él.

— ¿Cuál es su objetivo para estos cuatro años de legislatura?

— Pensamos que el sector primario tiene que seguir siendo parte clave de la economía, aunque a veces no hablemos de números sino de la sociedad de las islas. En ese sentido hay que seguir trabajando en marcar las líneas estratégicas, como anclar agricultura y turismo poniendo en valor el producto local -no sólo para el turista sino para que los canarios consuman producto de aquí-, mejorar la soberanía alimentaria, porque eso permite mejorar las rentas del sector primario, hacer que mujeres que entren en la actividad... Eso tira de todo el carro. A nivel administrativo también queremos mejorar y modernizar los procedimientos para acceder a la importante masa de subvenciones que tenemos para hacerla más sencilla y cercana al administrado.