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«Defenderemos con uñas y dientes el Estado autonómico»

«Defenderemos con uñas y dientes el Estado autonómico»

Estuvo doce años en el Gobierno de Canarias y ocho en el grupo parlamentario de Coalición Canaria-Partido Nacionalista Canario. Deja la política para dedicarse a las clases y a su puesto de letrado del Parlamento. En esta entrevista, José Miguel Ruano (Las Palmas de Gran Canaria, 1961) hace balance y analiza, desde la perspectiva de la experiencia, los nuevos tiempos de la política.

Domingo, 24 de febrero 2019, 06:00

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— El anuncio de que deja la política ¿es una retirada a tiempo, es fruto del cansancio, del hartazgo o lo hace ante la evidencia de que su partido no lo iba a poner en puestos de salida?

— Es la satisfacción del deber cumplido. Hace tiempo que valoraba mi situación y básicamente la vinculé a la aprobación del Estatuto. Entré en el Gobierno para resolver una situación grave en el sistema educativo. Resuelta la situación, el presidente Adán Martín volvió a confiar en mí en 2003 para seguir en Educación; a final de 2005 se rompe el pacto con el PP y Adán Martín me pone de consejero de Presidencia, Justicia y Seguridad. Paulino me renueva la confianza en 2007 y estoy durante toda esa legislatura. Ahí acaba mi tiempo como consejero y ya después en el Parlamento son ocho años en total, con estos cuatro últimos como portavoz. Creo que es un trabajo ya hecho y que se cierra con el Estatuto, que no fue fácil sacarlo adelante. Es un punto final muy importante para mí.

— ¿No se queda con la frustración de pensar que reunía méritos para haber cerrado el ciclo político siendo, por ejemplo, presidente del Parlamento?

— Nunca estuve en esa idea porque básicamente mi regreso es como letrado del Parlamento. Nunca me ha apetecido formar parte del órgano de gobierno de la Cámara. La idea de mi vuelta como letrado se asocia también a continuar con mis clases como profesor de Derecho Constitucional en La Laguna y el futuro ya se verá. No hay plan b.

— Como nacionalista, ¿con quién ha sido más fácil entenderse, con los socialistas o con los populares? ¿Quiénes en Madrid han entendido más fácilmente Canarias?

— Salvando una persona, mis encuentros con políticos en Madrid han sido más sencillos con el PP. En el Partido Socialista tengo que destacar que en su momento Alfredo Pérez Rubalcaba cumplió la palabra que dio y con un concepto de Estado respecto a las autonomías. En general ha sido más difícil con los socialistas y la etapa última me parece lamentable. Lo dije en la tribuna: que una ministra presenta hacer la cuenta de las inversiones en Canarias sumando el descuento de residentes es o ignorancia o mala fe y ninguna de las dos cosas son admisibles a una ministra de Hacienda.

— Mencionó antes el Estatuto. ¿Cree que todavía no hemos valorado suficientemente cuánto de novedoso y positivo hay en el nuevo Estatuto?

— Lo creo firmemente. El Estatuto es la norma institucional básica, infraordenada y forma inmediata a la Constitución. El que tenemos ahora es un marco de identidad propia. Frente a un modelo general de los años 80 en donde se trabajaba sobre unas plantillas, por decirlo de forma gráfica, incluso con la leve reforma que se hizo en el año 96, ahora tenemos un Estatuto propio. Partimos en 2004 de la idea de dar al concepto de archipiélago atlántico un valor político y eso pasa por definir el territorio incluyendo el mar que une y separa a las islas. Significa la garantía de separación definitiva de los recursos del REF respecto al sistema de financiación autonómica y significa asumir competencias que tienen que ver con políticas como las de costas o la gestión de la seguridad. Ahora hace falta desarrollar lo que está ahí plasmado y ese es un reto para el próximo Gobierno.

— Y viendo el Parlamento que tenemos y el escenario político actual, ¿hay en Canarias el nivel preciso para asumir ese desafío de desarrollar el potencial del Estatuto?

— Esto nos llevaría a aquella cita agustina que hizo el presidente Clavijo al decir que «nosotros somos los tiempos, cuales somos nosotros así son los tiempos». Ahora vivimos unos tiempos muy rápidos y echar la vista atrás que hace un año gobernaba Rajoy y que la todopoderosa vicepresidenta conducía las cosas, pues ya imprime una velocidad máxima a las cosas. La velocidad a veces hace que cualquier cosa que hagas no tenga el nivel de reflexión propio de cuestiones que se hacen más despacio, pero esto es un marco global: pasa en Canarias, en España, en Europa... Las cosas no son mejores ni peores, simplemente son distintas y hay que adecuarse.

—¿Pero se va usted porque no encaja en estos tiempos acelerados?

— No me voy por esos tiempos, me voy porque he terminado mi tarea. Quiero hacer otras cosas. Mis hijas y mis alumnos me han enseñado mucho a adaptarme a estos tiempos. Las políticas de hoy tienen muchos parecidos con políticas del siglo XX pero con la novedad de la rapidez porque estamos en una era tecnológica. Por desgracia hay cosas que no me gustan, porque veo una España que se empieza a conformar en frentes, que recuerdan momentos de los años 30 del siglo XX, pero no olvidemos que el proceso de la Constitución del 78 vale mucho porque conforma un modelo de Estado social y democrático pero también del Estado de las autonomías. Por eso dije esta semana que lo del relator me parecía un disparate mayúsculo que va contra todo lo que es el principio de unidad en un Estado descentralizado, pero tan disparate como eso me parece que es que el líder de la oposición, Pablo Casado, diga que tiene el 155 preparado, como si una solución excepcional como esa pudiera aplicarse de manera general y continuada. Eso la Constitución no lo permite.

— ¿Le ve futuro a un nacionalismo como el de CC en estos tiempos?

— Creo que es fundamental. Siempre hemos tenido un compromiso con la gobernabilidad del Estado y con los compromisos de Estado. En ese marco nos queremos seguir moviendo pero sí hace falta un nacionalismo que defienda nuestras singularidades en el marco constitucional español, en el que hay ahora o en la reforma que se produzca. Son los nacionalistas canarios los que deben ocupar ese espacio de centralidad, moderación e identificación de nuestra identidad en el conjunto. Más allá de que tendré que abandonar la política y la militancia [como letrado del Parlamento], no dejaré de ser un nacionalista convencido.

— Estuvo usted en un Gobierno con Román Rodríguez y viendo el debate de esta semana da la sensación de que con él en NC y con Fernando Clavijo como candidato a presidente por CC, es imposible no ya una reunificación, sino ni siquiera una confluencia.

— Nunca digo imposible a nada porque nunca sabemos lo que nos espera pero es evidente que a corto plazo eso no es posible. Román ha querido fomentar el relato de que CC es una organización de derechas para él crear el relato de que ellos son nacionalistas de izquierdas y con eso busca el pacto tripartito, el que se conformó en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y en el Cabildo de Gran Canaria. Ese es su objetivo para después del 26 de mayo y ni siquiera ha habido un acercamiento para ir juntos a las elecciones del 28 de abril. Esto complica mucho que en la provincia de Las Palmas pueda haber un nacionalista canario en el Congreso.

— ¿Pero CC no ha construido también de facto el relato de un pacto con PP y ASG que está perfectamente engrasado y que puede repetirse?

— Creo que no es así. En la primera parte de la legislatura trabajamos en un pacto con el PSOE y por errores de la entonces dirección socialista llegamos a una ruptura y hubo que gestionar la legislatura. Agradecemos al PP su compromiso y su contribución a aprobar los presupuestos y a muchas iniciativas legislativas, pero no fue más allá. Se sabe que en julio de 2017 hubo conversaciones para que entrasen en el Gobierno y Asier Antona decidió que no. Lo único que ha dicho el presidente Clavijo es que a partir del 26 de mayo no hay nada previsto sino que CC-PNC no pactará con los extremistas, ni con la extrema izquierda que representa Podemos ni con la extrema derecha que es Vox.

— ¿Y si Vox es el diputado 36 que da la mayoría absoluta?

— Estamos haciendo especulaciones porque de hecho esa organización no está en el Parlamento canario. Las hacemos por las elecciones andaluzas y por lo que pueda pasar el 28 de abril, pero ese escenario creo complicado que se dé y si se diera decidirán quienes tienen que hacerlo, pero el presidente del Gobierno ha sido rotundo al respecto. La extrema izquierda y la extrema derecha siempre han conducido en España a grandes catástrofes y una de ellas sería la pérdida de las autonomías. Nosotros vamos a defender con uñas y dientes un modelo de Estado de las autonomías.

— Ese número 36 fue consecuencia de la reforma electoral. ¿Sigue pensando que fue un error introducirla en el Estatuto?

— En el voto particular a la comisión de estudio en el Parlamento sobre la reforma electoral dijimos que quienes la promovían tenían la posibilidad aprobar el Estatuto en Madrid y después aprobar la ley canaria. No nos pareció bien que se buscase el atajo de hacerlo a través de la modificación de la disposición transitoria del Estatuto, porque tenían la mayoría y podían clarificar cuestiones como la doble urna. Pero también es cierto que nosotros priorizamos que el Estatuto saliera adelante, tanto es así que no presentamos enmiendas en el Senado y hablamos con otros grupos para que hicieran lo mismo.

— Con su experiencia, ¿cuál ha sido el mejor presidente de Canarias?

— No tengo la menor duda: Adán Martín. Tuvo un concepto de Canarias que la proyectaba en el medio y largo plazo, con una idea de construcción del territorio único más allá de la dispersión insular. Sigue siendo el referente pero también digo que de todos aprendí cosas. Con Román Rodríguez aprendí política, generar alianzas para conseguir acuerdos. Paulino Rivero es un hombre fuerte, que tiene principios y eso me ayudó a afrontar los peores momentos. Y Clavijo es un presidente que corresponde a este tiempo, que entró tras un proceso interno convulso como es conocido pero que a lo largo de estos cuatro años ha tomado experiencia y conocimientos y no tengo dudas de que es la mejor persona para afrontar el reto de la Presidencia.

— Si después de mayo le llaman de CC y le preguntan qué perfil debe tener el futuro portavoz parlamentario de CC, ¿qué les diría?

— La persona que haga de portavoz debe tener una buena relación con sus compañeros y conformar equipos. El portavoz es un voto con el mismo valor que el del resto de compañeros y después debe tener la capacidad de diálogo con los demás desde el respeto, sean quienes sean.

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